- ámbito
- Edición Impresa
CGT desobedece el techo negociado para paritarias
Hugo Moyano
La regla es, para empezar, desechar el techo del 13,5% que deslizó en diálogo con distintos jefes sindicales el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Lo hizo como mensajero de Néstor Kirchner. Ya nadie, ante los gremios, invoca el nombre de la Presidente.
Más allá de esa formalidad, la cosecha de Tomada fue uniforme: ningún gremio, al menos inicialmente, está dispuesto a aceptar una suba salarial inferior al 18%, Es decir, todos se ubican casi 5 puntos por encima del número mágico que quiere el Gobierno.
Paritarias
Hay, en simultáneo, otra acción distractiva. A pesar de que el grueso de los sindicalistas se tomó vacaciones hasta la segunda parte de enero, algunos cerraron el año con pedidos a sus patronales para anticipar la discusión salarial de 2009 para febrero.
Hay una razón específica: pretenden apurar la discusión para no quedar prisioneros de un eventual acuerdo macro que selle Hugo Moyano con el Gobierno como hizo a lo largo de los últimos tres años en los que la paritaria de Camioneros funcionó como «referencia» para las demás negociaciones.
Ante eso, los gremios -sobre todos los más chicos- quieren acelerar la discusión o, llegado el caso, patearla para mitad de año. Suma adeptos la experiencia de la UOM en 2008 que postergó su negociación para junio y terminó negociando una suba superior al 30%.
Sintonía
La visión de la CGT, como en todos los temas sensibles, no es única. Moyano ha dicho ya que se moverá en sintonía con las necesidades del Gobierno y que, como en años anteriores, no dudará en poner la firma a un acuerdo razonable para «ordenar» la discusión salarial.
En 2008, esa cifra fue del 19.5% aunque, con valores no computados, llegó al 23%. Fue, sin embargo, en cuotas
y a mediano plazo con lo cual el último tramo del aumento operó en diciembre pasa-
do: ese 10% acordado en marzo fue devorado por la inflación.
Límites
La cautela que, la semana pasada, expresó el titular de La Fraternidad, Omar Maturano, un aliado táctico de Moyano con vínculo fluido con Julio De Vido, sirvió como un parámetro de que el clima gremial está en ebullición y seguirá en ese tono durante el año electoral.
En la CGT, durante una de las últimas reuniones del año, se habló otra vez de la falta de un paquete efectivo de medidas para amortiguar el efecto de la crisis internacional, aunque hubo elogios sobre los incentivos al consumo. Dicen, igual, que las industrias están golpeadas y eso afectará el empleo.
En ese marco es que el sector no moyanista de la CGT plantea levantar sus exigencias en el plano salarial para obligar al Gobierno a intervenir y, de ese modo, forzarlo a que funcione como garantía para que no haya despidos en los sectores afectados por la baja en las exportaciones.
En febrero, cuando regresen a la actividad -quizá haya algún encuentro de «mesa chica» a fines de este mes-, los caciques sindicales volverán a hacer un paneo del efecto de la crisis en los diferentes sectores luego de la evaluación que arrojó, a principios de diciembre, que más de 14 mil trabajadores habían sido afectados.
Ante ese panorama, imaginan que deberán mejorar su táctica porque en la mesa de negociación los empresarios -anticipan- retrucarán a sus reclamos de aumento salarial el planteo de que la prioridad es preservar los puestos de trabajo.


Dejá tu comentario