CGT a receso por estrategia divisionista de Gobierno

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La estrategia del Gobierno de abordar por sectores los reclamos sindicales dejó a la CGT sumergida en un virtual receso hasta las próximas elecciones. Imposibilitada de articular una nueva medida de fuerza por las internas que atraviesa, y de llevar a los funcionarios a una nueva negociación de cúpulas, la central obrera ingresó en una etapa deliberativa sobre su actual estructura de triunvirato (un modelo que dejó de conformar a la mayoría) y los dirigentes, en paralelo, se abocaron a sus discusiones salariales pendientes y, en algunos casos, a la campaña electoral.

El repaso de los hitos de la CGT de los últimos meses exhibe un contraste entre la masividad y el protagonismo alcanzados en la marcha del 7 de marzo y el paro nacional del 6 de abril, y las confrontaciones y el progresivo aislamiento exhibidos en el último Consejo Directivo, del 20 de abril (que quedó signado por la disputa verbal entre Héctor Daer y Facundo Moyano) y en el acto de Obras Sanitarias del 1 de mayo por el Día del Trabajador. Como próximo mojón figura una nueva reunión todavía no confirmada del Consejo Directivo para la semana que viene, aunque sin resoluciones a la vista.

En el medio, la administración de Mauricio Macri profundizó su estrategia de sostener debates con gremialistas de forma individual o sectorial sin pasar por el triunvirato que integran Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. Parte de ese plan se materializó con el cierre de varias discusiones salariales: una de ellas, clave para el objetivo oficial de desacoplar los gremios del transporte público (los únicos capaces de sostener en soledad una huelga nacional) de la CGT, fue la de las cuatro organizaciones ferroviarias.

El martes pasado, en reserva, se firmó un nuevo entendimiento provisorio, hasta mitad de año, con el sindicato de maquinistas de trenes, La Fraternidad; con la Unión Ferroviaria; el gremio de los señaleros (ASFA), y el de personal jerárquico (APDFA). Por el Estado suscribió el acuerdo la operadora SOFSE (ahora denominada Trenes Argentinos Operaciones) responsable del manejo de los subsidios que determinan en los últimos años los ajustes salariales en la actividad. Los concesionarios privados se comprometieron a respetar el convenio.

Los trabajadores ferroviarios venían de cobrar entre enero y marzo un aumento también provisorio, equivalente al 10% de los sueldos básicos (que a su vez representan en promedio el 60% de los ingresos de bolsillo), que de abril a junio pasará a ser del 15% de acuerdo a lo suscripto la semana pasada. Así, un maquinista que tiene un salario básico de $25 mil (y que en total cobra alrededor de $40.000) obtuvo en el primer trimestre una compensación adicional de $2.500 y por el período de abril a junio sumará otros $1.250. Entre ambas sumas en los sindicatos ferroviarios calculan haberle puesto un piso al aumento semestral (como referencia para la negociación definitiva a partir de mitad de año) del 12%. También la semana pasada el Gobierno había logrado anudar el acuerdo en el gremio de la construcción (el segundo de mayor envergadura detrás de Comercio) por una suba anual de 21%, que se distribuirá en dos pagos de 11 y 10%, respectivamente. En todos los casos se trata de gremios liderados por dirigentes con tendencia dialoguista con la actual administración, como el mercantil Armando Cavalieri, el albañil Gerardo Martínez y el motorman Omar Maturano.

Pero en el caso de los ferroviarios, así como del resto de los sindicatos del transporte, el Gobierno trabaja sobre una concesión adicional relacionada con el impuesto a las Ganancias, a partir de la exención en el pago de rubros salariales como viáticos, horas extras y feriados. Con el compromiso de articular un proyecto de ley en ese sentido el oficialismo espera neutralizar la amenaza que implica la confederación de sindicatos del transporte (CATT) y asentar de ese modo la estrategia de sólo negociar de forma sectorial.

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