Después de 21 horas de debate, la Cámara alta chilena aprobó en horas de la mañana el fin de un intrincado sistema electoral diseñado para asegurar el peso en el Congreso de los partidos conservadores ante la centroizquierda, para dar paso a uno de carácter proporcional.
La presidenta Michelle Bachelet afirmó tras la aprobación que el nuevo sistema electoral es un anhelo esperado y necesario para renovar la política chilena.
"Un sistema electoral como el que vamos a tener en nuestro país nos va a permitir una mejor representatividad y tener más y mejores ideas en el Parlamento", señaló Bachelet.
"Nos sentimos tremendamente orgullosos de decir que hemos logrado algo histórico", agregó por su parte la presidenta del Senado, Isabel Allende.
La aprobación se logró después de múltiples intentos fallidos por reformar el sistema instaurado en 1980 y que permitió una histórica sobrerrepresentación en el Congreso de la derecha y la exclusión de minorías como los partidos Comunista y Humanista.
El comunismo, ahora aliado del Gobierno en la Nueva Mayoría, es un gran beneficiado por la reforma.
"Esto permite terminar con un sistema electoral único en el mundo y que le ha hecho mucho daño a la democracia chilena", celebró el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.
El sistema dividía el país en distritos electorales donde se elegían dos representantes inscritos en listas electorales. Para que los dos candidatos de una lista fueran elegidos, debían duplicar a la otra en cantidad de votantes.
El sistema permitió a la derecha equiparar su fuerza electoral en el Parlamento con el centroizquierda, que históricamente fue mayoría en el país, simplemente saliendo segunda en diversas circunscripciones. También posibilitó durante los casi 25 años de democracia la consolidación de dos grandes alianzas políticas, excluyendo a las minorías.
La aprobación de la reforma fue posible gracias al voto de dos senadores de oposición, exmiembros de partidos de derecha.
Para que se convierta en ley, el proyecto debe volver ahora a la Cámara de Diputados -donde el oficialismo tiene mayoría- para que apruebe las modificaciones introducidas en el Senado. Así, el trámite quedó garantizado y el Gobierno socialista de Bachelet podrá promulgar el texto antes del 31 de enero, como tenía previsto.
En tanto, la derecha anunció que llevará la nueva ley ante el Tribunal Constitucional.
"El proyecto no solamente es injusto, sino que es constitucionalmente inadmisible", criticó el senador Hernán Larraín, de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), uno de los partidos que más se habían beneficiado del sistema.
El nuevo sistema electoral aprobado aumenta el número de diputados de 120 a 155, mientras que el Senado crece de 38 a 50 representantes, para asegurar una mejor representación de los distintos sectores políticos.
| Agencias AFP y ANSA, |
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