3 de enero 2011 - 00:00

China marcará el rumbo de los mercados en 2011

Ben Bernanke
Ben Bernanke
Analistas y bancos de inversión internacionales comenzaron a difundir en los últimos días sus proyecciones para 2011, reflejando una apuesta por otro buen año. Si bien el panorama general muestra que el mercado norteamericano sigue siendo más atractivo que el europeo pero menos que el asiático, el foco estará en China. Sin que ello implique soslayar que se mantendrán las dudas sobre la solvencia de la deuda soberana de algunos países europeos bajo el interrogante de quién será el próximo rescate.

En líneas generales el consenso del mercado proyecta que las decisiones que tomen China para evitar una burbuja crediticia y Europa para solventar sus crisis y salvaguardar la solvencia del euro serán las responsables del comportamiento de los mercados. Mientras, en el caso de Estados Unidos el crecimiento dependerá del humor de los inversores en cuanto a la recuperación económica.  

  • Aunque China sigue enrolada en el capítulo de los «emergentes» ya pasó a la siguiente fase del ciclo y se halla en plena batalla por enfriar la expansión, sobre todo del mercado inmobiliario. Esto significará importantes daños colaterales para el resto de los países porque el gigante asiático es el principal consumidor del mundo (en varios commodities representa más del 55% de la demanda mundial). De modo que si China desacelera su crecimiento, la economía mundial se verá afectada. Por ello todos estarán pendientes de los pasos que dé el Gobierno chino, entre los que se descuentan dos subas de las tasas antes de mediados de 2011. Esto significa que la política monetaria china será fuente de incertidumbre.

    De todos modos, las proyecciones para los principales emergentes son alentadoras, con un crecimiento chino del 9%, de la India del 8% y de Brasil el 4,5%. Subas en las tasas de interés chinas e indias aumentarán el atractivo de los inversores por el yuan y la rupia. Claro que, en la medida que los bancos centrales de EE.UU., Europa y Japón prioricen sus políticas de control de la inflación, los emergentes sufrirán. 

  • Para Europa no se descartan totalmente nuevos salvatajes. La economía de la eurozona seguirá arrastrada por la periferia, por el cóctel de alto endeudamiento (público y privado), altas y crecientes tasas de interés y un bajo crecimiento en Grecia, Irlanda, Portugal y España. Pese a esto se estima que la zona crecerá entre el 1% y el 2%. Por su parte, Portugal sigue liderando el ranking de futuros adherentes al mecanismo de rescate europeo mientras que creen que España no lo necesitará si persiste en el ajuste fiscal. De todos modos, los analistas mirarán con lupa los números españoles, italianos y belgas. Respecto de España, a la que muchos consideran la próxima víctima de la crisis europea, enfrenta vencimientos de deuda por más de 121.000 millones de euros mientras que las entidades financieras españolas afrontan otros 97.500 millones este año.  

  • En el caso de EE.UU. se han reducido las dudas sobre una recaída de la economía. Se espera que crezca entre el 2% y el 2,5% (gracias a la extensión de los recortes fiscales de la gestión Bush), y a pesar de que esto se considera muy amarrete no se vislumbra que Ben Bernanke, titular de la Fed, se vea obligado a una nueva ronda de estímulos monetarios (ya bautizada como «QE-3») para sostener la actividad económica. La situación fiscal seguirá en el tapete fundamentalmente porque el déficit fiscal se mantiene cerca del 10% del PBI y por el temor al impacto de una posible desaceleración económica sobre las cuentas fiscales que terminaría afectando negativamente al dólar.
  • Dejá tu comentario