Nueva ruta de la seda: Xi Jinping promete equidad en inversiones

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Durante tres días, el gigante asiático buscó disipar las dudas occidentales acerca de su megaproyecto. Respondió a las dudas de varios países sobre los las condiciones del financiamiento.

Enviada especial a Pekín - China buscó disipar dudas acerca de su colosal proyecto de la Franja y la Ruta, “One belt, One Road” (OBOR por sus siglas en inglés) a lo largo de los tres días que duró el segundo Foro de la propuesta que culminó el fin de semana.

La red de obras de infraestructura y tecnología dividida en cinco continentes fue concebida por el presidente Xi Jinping en 2013 y desde entonces se han adherido más de 130 países en diferente grado. Pero a medida que creció el entusiasmo internacional por estas inversiones, lo hicieron las objeciones a letra chica de los acuerdos de financiamiento, que hacían temer un sobreendeudamiento de los participantes o la expansión hegemónica de la potencia asiática.

“Nuestra cooperación se realizará en base a consultas extensas, la articulación de esfuerzos y los beneficios mutuos”, recalcó el líder del Partido Comunista frente a los 37 jefes de Estado, los 300 funcionarios en calidad de ministro y representantes de 90 organizaciones que asistieron para participar de la cumbre. “Hacemos hincapié en la importancia del estado de derecho y la igualdad de oportunidades. Nos esforzamos (...) en movernos con consenso. Respetamos la integridad territorial de cada uno y afirmamos que cada país tiene el derecho de definir sus propias estrategias de desarrollo”, remarcó durante la ceremonia de apertura del viernes, a la que asistió Ámbito Financiero.

Además de realizar un encendido llamado al multilateralismo y en contra del proteccionismo en tiempos de guerra comercial con Estados Unidos, XI afirmó: “Apoyamos la colaboración entre instituciones financieras nacionales e internacionales para brindar apoyo diversificado y sostenible para los proyectos. Fomentamos el financiamiento en moneda local y el establecimiento mutuo de instituciones financieras”. “Adoptaremos reglas y estándares ampliamente aceptados y alentaremos a las empresas participantes a seguirlos en el desarrollo, operación, adquisición y licitación de los proyectos”, agregó.

La diplomacia china se inclinó esta vez a responder a los recelos de Occidente con promesas de transparencia y equidad. El giro tuvo sus frutos: el ministro de Economía alemán, Peter Altmaier, deslizó que la Unión Europea (UE) evaluará la adhesión del bloque, cuando meses atrás una sociedad con esta iniciativa parecía lejana. Hasta ahora, Italia es el único país de la región que se ha adherido a la propuesta. Por otra parte, se cerraron acuerdos comerciales por un valor de u$s64 mil millones de dólares y los presentes firmaron “203 objetivos” que hasta ahora no han sido divulgados.

Al menos 199 centrales eléctricas, un número similar de obras de infraestructura, y 41 gasoductos son algunos de los proyectos repartidos en cinco continentes que integran el mapa de las inversiones del Gobierno de Xi. China está dispuesta a destinar 3,67 billones de dólares, estiman especialistas, en recrear sus antiguas conexiones comerciales, una estrategia que en su origen se limitaba a un sector de Asia y que fue expandiéndose geográficamente hasta alcanzar a América Latina.

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