Clamor de disidentes al llegar a España: “Liberen a todos”

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Madrid y La Habana - El primer grupo de 7 presos políticos cubanos que el régimen de Raúl Castro decidió excarcelar recuperó ayer la voz que le fue cercenada en 2003. Al llegar a España, uno de ellos, que actuó como vocero, manifestó su esperanza de que el paso suponga el inicio de una «nueva etapa» para Cuba y anticipe la liberación del resto de los presos de conciencia que hay en la isla.

«El exilio para nosotros es una prolongación de la lucha y se puede luchar de muchas formas, pero nosotros tenemos plena fe en la palabra, plena fe en el diálogo y extraordinaria fe en que el cambio es inevitable», afirmó el disidente Ricardo González al leer un comunicado.

González, Omar Ruiz Hernández, Antonio Villarreal Acosta, Julio César Gálvez, José Luis García Paneque, Lester González Pentón y Pablo Pacheco forman parte del grupo de los 20 que aceptaron viajar a España, donde recibirán ayuda inicial como refugiados. Allí llegaron acompañados por una treintena de familiares, que deberán decidir si se instalan allí o se mudan a otro país.

«Tenemos la certeza de que, dada la seriedad de la Iglesia y del Gobierno español, todos los presos de conciencia serán liberados», dijo un emocionado González, poco después de ser recibido como el resto por el secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de la Iglesia, y Agustín Santos, director de gabinete del ministro de Exteriores.

Recuerdo

Los siete liberados tuvieron a su llegada a Madrid palabras de recuerdo para Orlando Zapata, fallecido tras una larga huelga de hambre, y para Guillermo Fariñas, quien la semana pasada abandonó la suya tras el anuncio de las liberaciones. Nombraron también a las Damas de Blanco, al exilio, a la Iglesia cubana, y al Gobierno español en su acompañamiento en un proceso que hizo que ellos estén ahora en libertad.

Y recordaron, como dijo González Alfonso, que «quedan 45 hermanos de los sucesos de mayo de 2003 y muchos presos en las cárceles de Cuba, además de en los hospitales».

En un dato político significativo, la mayoría de los excarcelados suscribieron la inidel Premio Sajarov Oswaldo Payá, quien promovió una apertura democrática con una insólita demanda de referendo que llegó al Parlamento. El llamado Proyecto Varela, elogiado por el ex presidente Jimmy Carter cuando visitó La Habana en 2002, salió del Movimiento Cristiano Liberación (MCL), liderado por Payá, y al cual pertenecen 16 de los prisioneros a ser liberados.

Payá, un católico ferviente, elaboró el proyecto a fines de los años 90 tratando de aprovechar una brecha legal constitucional que prevé la realización de un referendo si la petición está avalada por más de 10.000 personas. Alcanzadas 11.020 firmas, el documento fue presentado a la Asamblea Nacional del Poder Popular el 10 de mayo de 2002.

El régimen de los Castro decidió el pasado 7 de julio excarcelar a 52 presos políticos, como resultado de su diálogo con la Iglesia católica. Estos opositores forman parte del «Grupo de los 75» que en 2003 fueron condenados a penas desde 6 años de prisión bajo cargos como «atentar contra la seguridad del Estado».

Según anunció por la tarde el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, otros cuatro presos llegarían a España al cierre de esta edición; tres, hoy a primera hora; y un cuarto, mañana.

Oportunidad

En el Congreso y ante la comisión mixta para la Unión Europea (UE), Moratinos calificó el diálogo entre las autoridades cubanas y la Iglesia como una «oportunidad» que no hay que «desaprovechar», de cara a una redefinición de la política del bloque europeo hacia la isla.

Mientras tanto, familiares de un segundo grupo de presos políticos cubanos permanecían concentrados al cierre de esta edición en una institución del Ministerio del Interior en La Habana. «Siguen reuniendo a las familias en el instituto militar donde han permanecido los otros antes de viajar a España», indicó la opositora Martha Beatriz Roque, quien había conversado por teléfono con Yaraí García, la esposa del preso político Normando Hernández. Cuba considera a los disidentes como mercenarios al servicio de Estados Unidos, pese a las críticas internacionales que hacen insostenible la imagen del régimen. Pero el sorpresivo compromiso arrancó el alivio en el mundo.

«Saludamos la liberación de siete presos políticos por el Gobierno de Cuba y el anuncio del arzobispo de La Habana de que más prisioneros podrían ser liberados en los próximos meses», afirmó el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley, en un comunicado. En tanto, el repuesto Fidel Castro visitó ayer el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, con sede en La Habana.

Agencias DPA, Reuters, AFP, EFE y ANSA

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