8 de mayo 2009 - 00:00

Claves para elegir un seguro agrícola

El negocio de los seguros caerá este año casi 20% y se ubicará en torno a $ 600 millones. Los daños ocasionados por la sequía asestaron un duro golpe al sector a partir de mediados de 2008.
El negocio de los seguros caerá este año casi 20% y se ubicará en torno a $ 600 millones. Los daños ocasionados por la sequía asestaron un duro golpe al sector a partir de mediados de 2008.
Menos de la mitad de la superficie cultivada en el país tiene algún tipo de cobertura frente a siniestros. Así y todo constituye un interesante negocio que el año pasado facturó primas por $ 740 millones. Pero este año se estima que caerá a unos $ 600 millones (-19%) como resultado de la sequía, el conflicto entre el Gobierno y el campo, la caída de los precios de los granos y el aumento de los costos.

Una docena de aseguradoras domina este negocio destacándose el liderazgo de SanCor, La Segunda, MAPFRE, San Cristóbal y Alliance AGF, entre otras. Cabe señalar que una década atrás sólo entre el 10% al 15% de la superficie cultivada era asegurada, lo que habla del desarrollo alcanzado. Según estimaciones del mercado, aproximadamente el 85% de los seguros contratados corresponden a cereales y oleaginosas, y el restante 15%, incluye frutales, vid y otros cultivos no tradicionales.

También están los productos que apuntan a proteger los activos como la maquinaria agrícola, los establecimientos, todo tipo de responsabilidades por el desarrollo de la actividad agropecuaria hacia terceros, etc. Estas coberturas son las tradicionales del ramo patrimoniales e incendio, por ejemplo.

Si bien en los últimos años se desató una guerra de precios, que no llegó a mayores, los costos promedio de las pólizas se han mantenido estables.

A la hora de elegir y contratar una cobertura, el principal objetivo al que debe aspirar el productor es el de alcanzar una estabilidad en sus ingresos futuros. Por ende, debe evaluar bien los costos frente a los premios prometidos. Para aquellos que consideran caro tener una protección, deben entender que como en cualquier seguro el costo está en función del patrimonio asegurado.

En el mercado local se operan principalmente dos tipos de coberturas, la de granizo, con o sin adicionales, y la multirriesgo.

La diferencia entre ambos es el sistema de medición. La primera cubre el riesgo de que la caída de piedra (granizo) deteriore los cultivos. Sobre la cobertura de granizo se suelen incorporar adicionales como heladas, inundaciones y sequías.

El pago en caso de siniestro pasa por determinar qué daño sufre la planta y para ello se aplica la tabla de conversión que indicará el porcentaje a pagar según el monto asegurado. Los costos de las primas van desde un 2,5% al 7% promedio de la suma asegurada.

En cambio el multirriesgo es una sola cobertura e involucra todos los riesgos y paga la merma de la producción. Se garantiza un porcentaje de lo que se estima cosechar. Pero no se asegura la suma total. Funciona como una especie de franquicia. A partir de determinado monto la compañía paga. Los costos están vinculados con el gatillo de la póliza, o sea, a partir de qué rendimiento cubrirá la aseguradora entre el rinde que garantiza el productor y el obtenido.

La clave para elegir una cobertura adecuada pasa por conocer la metodología que la aseguradora va a aplicar para tasar el siniestro. Es decir, cómo funciona la tabla de conversión frente a un siniestro. Pero, también entran en juego el expertise de la compañía en este ramo específico, y la cartera de juicios. Por un lado, la metodología permite saber cómo se determinará la pérdida porcentual del cultivo. Por otro, el expertise es un reflejo de la vocación de la aseguradora por operar en este negocio, si se trata de una multinacional, si lo hace sólo en el mercado local u ofrece estos productos en otros países. Y conocer la cuota de mercado de los juicios de la aseguradora es un indicador de la vocación de pago y de la situación financiera de la compañía.

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