¿Será la última foto con esta conformación? El gabinete a pleno participó ayer por la tarde de la asunción del nuevo titular de Salud.
La derrota del Gobierno en las elecciones legislativas precipitó los primeros cambios en el gabinete nacional. La punta del iceberg fue el desgastado secretario de Transporte, Ricardo Jaime, que por la mañana presentó su «renuncia indeclinable» a la presidente Cristina de Kirchner. Pero por la noche se especulaba con otras modificaciones en el elenco ministerial, que involucraron al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, al ministro de Economía, Carlos Fernández, y a otros funcionarios del área política.
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La salida de Jaime se produjo apenas 48 horas después de que la Presidente hubiera señalado en una conferencia de prensa que no consideraba necesario realizar cambios en el gabinete. «En ningún lado está escrito», explicó en aquel momento en Olivos. Juan Pablo Schiavi, hombre de extrema confianza de Julio De Vido, era número puesto para reemplazarlo.
Varios dirigentes de la oposición ya venían reclamando en las últimas horas modificaciones ministeriales. El primero había sido el titular del Proyecto Sur, Pino Solanas, que para diferenciarse del kirchnerismo pidió que se vayan Jaime, Moreno y De Vido. Ayer al mediodía fue el vicepresidente, Julio Cobos, el que salió a recomendarle a la Presidente que escuche el resultado electoral y modifique su gabinete. Anoche se sumaba Francisco de Narváez.
Está por verse cuán profundo será este recambio. Hasta ahora, los Kirchner siempre se manejaron con mucha cautela y optaron por no afectar a sus funcionarios en medio de una situación de presión política o por demanda de los mercados. Pero todo indica que esta lógica podría comenzar a cambiar aceleradamente de la mano de la derrota legislativa que sufrió el Gobierno el domingo. Tras haber trascendido la dimisión de Jaime, se lo vio a Moreno muy nervioso en los pasillos de la Casa Rosada y solicitó ver a la Presidente, aparentemente en busca de un respaldo político.
En cuanto a la situación de Carlos Fernández, voceros del Palacio de Hacienda se preocuparon por desmentir rumores. «No presentó la renuncia, tampoco se la pidieron y mañana (por hoy) viaja a Chile a las 6 de la mañana», aclararon. El ministro de Economía debe participar de un encuentro con sus pares de la región donde se discutirá la capitalización del BID. Sin embargo, Mercedes Marcó del Pont (además de excelente relación con la Presidente) fue citada a Olivos y sonaba como posible reemplazo.
Como siempre sucede, circularon otras versiones sin demasiada consistencia sobre otros funcionarios que estarían en la «cuerda floja». Entre ellos figuraba el jefe de Gabinete, Sergio Massa, que entró como diputado en la elección del domingo pero podría volver a la intendencia de Tigre. Su eventual pelea con Néstor Kirchner en la noche de la derrota electoral habría sido la gota que rebasó el vaso. Algunos lo mencionaban también al ministro de Justicia, Aníbal Fernández, uno de los más antiguos en el elenco, ya que en realidad ocupa una cartera desde 2002 (arrancó en el Gobierno de Eduardo Duhalde, siguió con Néstor Kirchner y ahora continúa con Cristina).
Más allá de los cambios que se puedan producir entre los ministros, la verdadera incógnita es si habrá o no un giro en la política económica del Gobierno, lo cual parece poco probable aún. El matrimonio presidencial se ocupó de explicar que estaban pensando en una «profundización» del modelo antes que en un cambio. Pero lo cierto es que la Casa Rosada precisará entrar en una etapa de mayor diálogo con la oposición o incluso con los empresarios. El problema es que varios miembros del gabinete generan demasiada irritación como para permitir que ese proceso se dé de manera fluida.
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