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Complicaciones por las lluvias
Las abundantes precipitaciones que se vienen registrando en la zona durante las últimas semanas, resultan por una parte excelentes, pues aseguran una reserva de humedad óptima.
Sin embargo, las características propias de estos suelos, con alto contenido de limo y arcilla, hacen que en condiciones de alta humedad, no sea posible circular con maquinarias. En las últimas semanas las lluvias intermitentes no han dejado drenar el suelo, y no es posible entrar a los lotes.
El trigo ha tenido muy buenas condiciones de humedad en la espigazón y en llenado de grano, y se encuentra listo para cosechar, pero no es posible hacerlo por falta de piso. Lo mismo sucede con el cultivo de arveja, en la cual ya hay pérdida de rinde por este hecho.
El cultivo de maíz, sembrado en setiembre, se encuentra en la etapa vegetativa, en V6 a V8. Está en buen estado de desarrollo. En general los productores ya han aplicado fertilizantes nitrogenados; algunos están evaluando volver a aplicar ante el posible lavado de nitratos por las abundantes lluvias. La elevada humedad facilita también mayor nacimiento de malezas gramíneas.
En cuanto a la soja, no se ha podido completar la siembra por falta de piso, Se estima que faltaría sembrar un 30% al 40% de la soja de primera. Este hecho ya determina caídas en el rinde potencial de lo que falta sembrar, pues el atraso en la siembra fuera de la época óptima determina caídas en el rinde del orden de 25 a 30 kg/ha por día de atraso.
Tanto en la soja ya sembrada como en los lotes sin sembrar, la falta de piso impide el control de malezas, con lo cual están invadidos por ellas.
Las proyecciones de resultados a cosecha del cuadro adjunto reflejan la recuperación de precios en los mercados internacionales, en los cuales tiene incidencia la debilidad del dólar frente al resto de las monedas y el retraso en la cosecha de EE.UU.
Las siembras en campos arrendados necesitarán que el clima acompañe para salir de la línea de quebrantos. Para los precios y costos que se presentan en el cuadro, el rinde de indiferencia para soja 1° es de 32,7 qq/ha, mientras que para maíz es de 83 qq/ha. El trigo debe rendir 35 qq/ha, y la soja 2° deberá superar los 20 qq/ha.
Las lluvias son fundamentales, a pesar de las complicaciones que determinan una caída en el potencial de rinde en el área que todavía no se sembró con soja. Pero la campaña recién comienza, y falta aún superar las etapas más críticas de los cultivos para la determinación del rinde final.


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