11 de enero 2011 - 00:00

Con riesgo de fugas, el PJ anti-K arma interna propia

Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Rodríguez Saá y Mario Das Neves.
Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Rodríguez Saá y Mario Das Neves.
Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá anticiparon su acuerdo. Mario Das Neves y Felipe Solá expresan, en privado, reservas. En estos días, ese desajuste -por ahora teórico- se someterá a la prueba del ácido y parirá la unidad o la ruptura del Peronismo Federal (PF).

Adolfo Rodríguez Saá, coordinador del PJ anti-K, inició gestiones con el chubutense y el diputado para sondearlos sobre su voluntad o no de intervenir en una interna propia. Tendrá un as en la manga: su hermano, Alberto, y Duhalde ya dieron el OK.

El ex presidente interino y el gobernador puntano son partidarios de que el PF resuelva cuanto antes, el candidato de octubre. Coinciden -hasta ahí- en que esperar hasta el 14 de agosto, día de las primarias, para despejar la incógnita es perder tiempo.

La sintonía entre esos futuros competidores incluye compartir que la decisión debe tomarse cuanto antes. Se baraja, como posibilidad, que antes del 20 de enero se anuncie formalmente la convocatoria, la fecha, el formato y los participantes de la interna propia.

El cronograma está todavía bajo análisis y debate, pero el día de la votación, con padrón general y en principio para disputar sólo butaca presidencial, no se estiraría más allá de abril. Por lo pronto, el domingo 24 -de Pascuas- está copado por la UCR.

Por lo pronto, la decisión es avanzar hacia una elección propia y descartar el recurso de una negociación «por consenso» o de la típica encuesta para definir quién es el candidato con más chances. «Si hacemos eso, es un papelón: no hay otra opción que una interna» afirman.

Alberto Iribarne, apoderado ad hoc del Peronismo Federal, regresará hoy a Buenos Aires para encarar la última etapa del diseño legal que se usará en la interna. Hasta ahora, pivoteó sobre dos sellos: Unión Popular, que «alquiló» Duhalde y Es posible, propiedad de los Rodríguez Saá.

No es un dato menor: hace meses, Solá manifestó su desconfianza a la realización de una elección propia. «Es imposible de controlar» se quejó el ex gobernador bonaerense. Das Neves, en tanto, aunque propuso esa instancia, declara también algunas reservas.

En concreto, el chubutense, avisó que no le «teme» a una interna con los demás candidatos del PF, pero advierte que si antes no se bosqueja un programa electoral y de gobierno, esa compulsa carece de sentido.

«Si antes no hay acuerdos más de fondo, la interna va a terminar siendo un casting de figuritas sin proyecto ni contenido. Así no le sirve a nadie», mandó a decir. Adolfo Rodríguez Saá tendrá, en estos días, que remar contra esas objeciones.

El senador, que comparte la mesa de coordinación con Juan Carlos Romero y Ramón Puerta, mudó su búnker a Cariló donde se instaló también el todoterreno Ángel Torres. Se fijó como objetivo intentar remontar las resistencias de Solá y Das Neves para que la interna sea de cuatro candidatos.

Los arrebatos críticos con que, a fin de año, el chubutense y el bonaerense descargaron sobre la conducción de la PF inducen al puntano a pensar que, a la hora de las definiciones, ambos postulantes se bajarán de la contienda.

Más crudo: en círculos reservados a su lado anticipan que el duelo se concentrará en un mano a mano entre su hermano y Duhalde. Por momentos parece una amenaza; otros huelen a resignación; a veces se olfatea que el plan final es ése: que la batalla se focalice entre el bonaerense y el puntano.

Hay otra mirada. Das Neves y Solá encabezaron un cisma tras la muerte de Néstor Kirchner a raíz de considerar que eran erróneos los diagnósticos de Duhalde, los Rodríguez Saá y los demás coordinadores. Ahora, desde esa trinchera, les retrucan: «Se quedaron sin lugar en el mundo».

La metralla alcanza también a Francisco de Narváez, el primero en gestar, en una cena en su domicilio porteño, una conspiración -que fue de corto alcance- para aislar a Duhalde. Complotó con Das Neves, Solá y Alberto Ro-dríguez Saá. La conjura naufragó.

El mapa muestra todavía pistas inciertas. Los hermanos puntanos fueron desde que imputaron a Duhalde la salida prematura de Adolfo de la presidencia, fervientes antiduhaldistas. En este tránsito, sin embargo, parecen alentar una alianza con el bonaerense.

Esbozan un argumento según el cual tanto Solá como Das Neves no tienen «armado nacional» para enfrentar una interna propia -el chubutense es enfático para porfiar esa acusación de debilidad- y que, por tanto, quieren demorar la resolución hasta la primaria de agosto.

Allí, chicanas al margen, se produce un conflicto logístico: los Rodríguez Saá y Duhalde sostienen que el candidato del PF debe estar definido, como tarde, en mayo. Solá y Das Neves no comparten esa urgencia.

Contra reloj, en los contactos con Adolfo discutirán esos asuntos. No parece una negociación sencilla: el puntano presionará con los tiempos para tener todo listo en un plazo de diez o quince días. El final de enero puede regalar algunas fugas.

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