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Con Tu Sam, Scioli habló de versión de “complot”
Daniel Scioli recibió ayer en la sede de la gobernación al plantel de fútbol del club Gimnasia y Esgrima de La Plata, que acaba de conseguir el ascenso a Primera luego de dos temporadas en la B Nacional.
Como una humorada, Leonardo Tu Sam saludó ayer a Scioli en La Plata, como un cholulo más, y el encuentro fue observado por funcionarios que rápidamente repitieron la humorada de que lo entrene -o, como dijo un dirigente, le dé un posgrado- en resistencia bajo el agua o bajo cero. La metáfora es, claro, puramente política.
Oportuna, casi mágica, la aparición de Tu Sam junior se produjo cuando Scioli charlaba con un grupo de funcionarios sobre la afirmación de Hugo Moyano de la existencia de un complot de la Casa Rosada para hacer renunciar al gobernador.
Scioli nada dijo frente a la prensa, pero cuando se retiró, desde su cercanía se evitó refutar los dichos del jefe de la CGT disidente y se planteó que en una "democracia madura" donde hay "respeto por la institucionalidad", la "gente no aceptaría" acciones que puedan desestabilizar a un Gobierno, del nivel o signo político que sea.
Un rato antes, Alberto de Fazio, el ultrasciolista senador provincial, había gambeteado los eufemismos al decir que Scioli no firmaría la renuncia "ni con la de plástico". Por esas horas, en tanto, la agrupación danielista La DOS difundió un corto titulado "El involteable", donde aparece un puching ball bamboleante pero que al final termina en pie, con la imagen del gobernador.
Al atardecer, durante un acto oficial, el gobernador respondió a su modo: neutro y escurridizo. "Cuando hay heridas intento no profundizarlas", dijo sobre los chispazos con el kirchnerismo. "Aprendí que las peleas entre los dirigentes no mejoran la seguridad ni los problemas de la vida cotidiana de la gente", dijo.
En Casa Rosada, anoche, señalaban el episodio como una picardía del camionero para aparecer en escena en medio de la negociación electoral con Francisco de Narváez y como una jugada para presionar, además, a Scioli.
Gabriel Mariotto, a quien Moyano mencionó en su hipótesis al hablar de la renuncia forzada de Scioli para que el vice quede a cargo, también habló: "La operación es evidente. Cualquiera se da cuenta que lo de Moyano y Clarín es una operación absurda".
Escalada
Las palabras del cacique camionero no hacen más que repetir lo que hace tiempo ronda en circuitos políticos con distintos formatos.
Luego de la perdigonada verbal que Cristina de Kirchner lanzó sobre el gobernador el jueves pasado en Lomas de Zamora, la escalada fue in crescendo y rompió una lógica histórica: el repliegue de Scioli ante cada metralla presidencial.
De hecho, esa misma noche, en la Casa de la Provincia de Buenos Aires sobre avenida Callao, el gobernador se encerró con sus íntimos y rabioso armó la táctica de la respuesta que se vio, el domingo, en varios diarios.
Sin "romper", en parte porque no aparece en el mapa por ahora un lugar hacia donde ir, Scioli intercaló subtextos con frases de ocasión. Admitió, por caso, que dejó de reconocer a la Presidente como su jefa aunque lo hizo de un modo lateral al hablar de que sus jefes son "los bonaerenses".
El fin de semana siguiente el kirchnerismo no se sumó al debate hasta que, anteayer, Julián Domínguez, jefe del adormecido Grupo Santa Teresita (GST), habló de los "tibios" que vomita Dios. Lo cruzó el jefe de Gabinete, Alberto Pérez, espadón sciolista, que en paralelo pacificó el frente sindical con los docentes.
Al mismo tiempo se blanqueó otro espadeo doméstico. Los legisladores sciolistas y kirchneristas se cruzaron en estos días por el pedido de Scioli de "acompañamiento" a nivel provincial. Lo no dicho por los laderos del gobernador se asemeja a lo que dijo Moyano: la presunción de que el año pasado, durante la crisis por los sueldos, un sector K fantaseó con un juicio político para "apartar" a Scioli.


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