Consejo de jueces porteños ya en sintonía con Roma

Edición Impresa

El papa Francisco tuvo una buena noticia, ayer, cuando el Consejo de la Magistratura porteño decidió que la secretaría judicial donde tramitan las causas presentadas desde las villas de emergencia quede centralizada en el juzgado de Elena Liberatori. En diciembre, Jorge Bergoglio había enviado un comunicado en el cual pedía que esos expedientes no circularan por los despachos del fuero Contencioso Administrativo como consecuencia del sorteo entre el pleno de los juzgados. Igualmente es una victoria parcial, ya que el tema seguirá en debate y podría ofrecer nuevos giros antes de fin de año.

La secretaría dedicada a tramitar expedientes surgidos de las villas de emergencia es clave para Bergoglio, ya que allí tiene un alto volumen de litigio la vicaría dedicada al trabajo en zonas marginales que despliega sus acciones mediante los llamados "curas villeros", los mismos que desde siempre han sido protegidos por el ahora Sumo Pontífice.

Esta oficina dependía del juez Roberto Gallardo, un magistrado que le suele traer dolores de cabeza a la administración porteña y que había dejado su cargo para asumir como defensor general adjunto. Su despacho terminó desdoblado: mientras la jueza Patricia López Vergara se encargó de subrogar el juzgado en sí mismo, Liberatori quedó a cargo de la secretaría de villas.

Gallardo volverá a su cargo el 3 de abril y pretendía recuperar dicha dependencia en su juzgado original. Sin embargo, en el acuerdo de ayer del Consejo porteño, sus integrantes lograron un consenso general para definir que, hasta que no se traten los proyectos referidos a la planificación de la secretaría, se debería mantener el statu quo. Esa posición la adoptaron tanto los consejeros cercanos al macrismo como los kirchneristas. Un detalle: el titular del cuerpo colegiado, Juan Manuel Olmos, no participó de la reunión ya que también se encuentra en Roma con la comitiva oficial para asistir a la asunción como papa del hombre que casó a sus padres y que se encargó de bautizarlo.

En tanto, los consejeros del PRO aceptaron continuar el debate en los próximos meses. Éstos siempre se han mostrados contrarios a la idea de que Gallardo monopolice las causas de las villas ya que entienden, al igual que no pocos miembros de la Justicia de la Ciudad, que esa dependencia puede ser, al mismo tiempo, una usina de operaciones más propias del terreno político. Existe otra cuestión: en 2012 el Consejo aprobó el pago de un plus de $ 100.000 para Gallardo por su trabajo al frente de la secretaría. Para la definición de ayer aportó también el representante de los abogados, Jorge Enríquez, allegado a Bergoglio, quien recordó cual era el deseo del papa.

Dejá tu comentario