12 de diciembre 2014 - 00:00

Crece el desencanto con Maduro en los mayores bastiones del chavismo

En los barrios más populares de Caracas, bastiones históricos del chavismo, los venezolanos están cada vez más desencantados con el presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, aún desconfían de la oposición.
En los barrios más populares de Caracas, bastiones históricos del chavismo, los venezolanos están cada vez más desencantados con el presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, aún desconfían de la oposición.
Caracas - Empacando papas en su puesto de verduras en una calle de la populosa barriada de Catia, en Caracas, Jesús Jiménez recuerda con cariño cómo votaba por el fallecido presidente Hugo Chávez.

Al igual que millones en los barrios pobres de Venezuela, el locuaz padre de 14 hijos se benefició de algunos de las decenas de programas de ayuda que implantó Chávez, desde planes gratuitos de salud hasta viviendas de interés social.

Así que después de su muerte el año pasado, Jiménez, naturalmente, votó a favor de su sucesor político, Nicolás Maduro, quien se comprometió a continuar el socialismo con sello propio, conocido como "chavismo".

Ahora, sin embargo, lucha por llegar a fin de mes porque la inflación de más del 60% termina devorando su magro salario mientras pasa horas en las colas para comprar bienes escasos como harina o medicamentos. Furioso, Jiménez dice que protestaría contra Maduro. "Nunca en mi vida, en los 56 años que yo tengo, nunca vi este país así. (Por) este Gobierno no voto más", se quejó. "No hay vida. Todo es una cola", añadió.

Una creciente cantidad de venezolanos de bajos ingresos están descontentos con Maduro a medida que la economía naufraga en una crisis en medio de la inflación más alta de América y una de las tasas de homicidios más alta del mundo, justo cuando los precios del barril de petróleo se hundieron a mínimos históricos.

Fueron ellos, la base más sólida del chavismo, quienes respaldaron a Chávez durante sus 14 años de Gobierno. Incluso ayudaron a devolverlo al poder tras un golpe de Estado en 2002.

Pero la popularidad de Maduro está cayendo rápido en medio de una creciente disidencia dentro de su partido que podría jugarle una mala pasada en las vitales elecciones parlamentarias del próximo año. Según la firma Datanálisis, en noviembre, siete de cada 10 venezolanos creía que el mandatario sería removido en 2016 tras la convocatoria a un referendo revocatorio.

Pero los residentes de los barrios marginales de Caracas aún desprecian a líderes de la oposición y el Gobierno les brinda bienes básicos a precios subvencionados al igual que acceso gratuito a la salud y la educación.

Las tiendas tienen cada día menos inventarios. Mujeres con bebés en brazos a menudo se abalanzan a comprar pañales y detergente, actualmente dos de los productos más codiciados, cada vez que oyen que aparecen.

Marisol Aponte, una organizadora de la "ciudad socialista" Cacique Tiuna, en las afueras de Caracas, se autodenominada "chavista", pero incluso ella está teniendo dudas. "Cuando Chávez murió sentí como si se hubiera muerto mi papá, dijo. "Y me quedó un tío, que no me oye igual".

Si bien se considera más "centrista" que antes, no se atreve a votar en contra de Maduro. "Sería como traicionarme a mí misma", dijo.

Algunos chavistas lucen estupefactos ante la crisis. Gladys Moncada, empleada de una tienda de lámparas en Catia, apoyó a Chávez por sus políticas sociales, incluida la mejora de la pensión de su madre ciega. "A mí me gustaría decir que todavía soy chavista, pero la situación está demasiado difícil ahora".

Los abarrotes suponen la mitad de su salario mínimo, equivalente a 776 dólares al tipo de cambio oficial más fuerte, pero sólo unos 27 dólares en el mercado negro.

Moncada está solicitando préstamos y vendiendo helados y pulseras para sobrevivir. Dejó de comprar ropa, electrodomésticos y ciertas frutas y verduras costosas.

Recientemente, su cuñado fue asesinado. Harta, Moncada ahora dice que también protestaría contra Maduro.

De vuelta en el puesto de verduras, Jiménez se hace eco de lo que muchos venezolanos dicen: la situación es insostenible. "Algún día esto explota. ¿Cuándo? No sé.

Agencias Reuters

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