Crece la tensión con Occidente: portazo de Putin a Hollande
El Gobierno socialista recibe críticas desde la izquierda y desde la derecha por la situación en Alepo a sólo siete meses de las elecciones.
ALIADO. El presidente Vladímir Putin se sumó en 2014 a la guerra siria con soldados y bombardeos para sostener al dictador sirio Bashar al Asad en el poder.
París - El presidente ruso, Vladímir Putin, anuló ayer el viaje que tenía previsto efectuar la semana que viene a París, después de que su homólogo francés, François Hollande, le impusiera hablar únicamente de la situación en Siria, un conflicto que elevó la tensión diplomática entre el Kremlin y Occidente.
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Moscú tomó la iniciativa de aplazar "sine die" un viaje de carácter privado a la capital francesa, en el que Putin tenía previsto inaugurar el mayor templo ortodoxo de Francia.
Lo hizo ante las dudas que este viaje suscitaba en la administración socialista, pocos días después de que el veto ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU diera por tierra con un proyecto de resolución francés para un alto el fuego en la ciudad siria de Alepo. Para Moscú, el plan perseguía "cambiar el régimen sirio de manera no constitucional y con ayuda del terrorismo internacional". Preocupado por que el viaje pudiera ser interpretado como un respaldo a Putin, el Elíseo había reducido todo contacto entre presidentes a una entrevista sobre Siria, algo que Moscú consideró inconveniente. Hollande mostró el pasado fin de semana sus dudas sobre la conveniencia de recibir a Putin mientras civiles sirios siguen muriendo en Alepo víctimas de los bombardeos del régimen de Bashar al Asad con el apoyo de Rusia.
"Si lo recibo será para decirle que eso es inaceptable, que es perjudicial para la imagen de Rusia", afirmó el presidente francés al canal de televisión TMC.
Frente a esos titubeos, que amenazaban con incomodar la visita de Putin, el Kremlin aplazó el viaje hasta "un momento más adecuado para el presidente Hollande", según un portavoz ruso.
A siete meses de las elecciones presidenciales, Hollande se mueve entre los sectores de izquierda, que le piden más presión sobre Putin, y los de derecha, que lo apremian a buscar una solución conjunta con Moscú, al que consideran el único actor capaz de desbloquear el conflicto sirio.
El Presidente no escapó de las críticas de su antecesor en el cargo, el conservador Nicolas Sarkozy, embarcado en plena carrera para convertirse en el candidato del centroderecha a las presidenciales del año próximo.
"Lamento esta política contra Rusia", afirmó el expresidente, que consideró que la falta de diálogo puede conducir a "una nueva Guerra Fría" y que sólo mediante la negociación se pueden encontrar soluciones.
"Tenemos que hablar con Rusia para explicarle que su actitud no es aceptable en ciertos casos", aseguró Sarkozy, en cuya administración se distinguió por una gran cercanía al Kremlin.