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Cristina “festeja” giro anti-K de Massa
• Datos “dulces” y señales de incomodidad en Tigre.
• El efecto Scioli y la confianza en la doble tracción electoral
Cristina de Kirchner subió a Martín Insaurralde al viaje a ver al Papa en Brasil. Más mundana, celebra el giro de Sergio Massa y confía en que los intendentes le aporten votos al candidato del FpV para arrimarse al tigrense.
En Casa Rosada celebran el giro anti-K que registró la campaña del Frente Renovador. Primero fue su crítica sin eufemismos a La Cámpora y a Guillermo Moreno (lo dijo el miércoles pasado y lo repitió este fin de semana en la prensa) y luego la autoinvocación como el "único" capaz de derrotar a Cristina de Kirchner.
Los movimientos del alcalde de Tigre y la recuperación de las sonrisas en el planeta K tienen la misma matriz: las encuestas elaboradas en los días de vacaciones mostraron un repunte de Insaurralde y, en paralelo, un amesetamiento o caída de Massa, lo que derivó en una reducción de la distancia entre ambos.
Los números "dulces" para el paladar oficial explican, a la vez, la inesperada incomodidad del massismo, donde algunos actores contemplan la chance de una elección reñida, empatada o incluso una derrota ajustada, ante el kirchnerismo.
No es el caso de Massa. El tigrense confía a su entorno que mantiene una diferencia superior a los cuatro puntos. Lo mismo cree Darío Giustozzi, su número dos. Otros, en el FR, son extremos y apuestan a que el número final del 11 de agosto lo ubicará 10 puntos arriba.
Entre los consultores circula un viejo axioma -"nunca se encuesta en vacaciones"- que aporta un dato técnico tan fino como hipotético referido a que en días de descanso los resultados pueden ser engañosos.
Hay, de todos modos, algunas certezas:
1. Insaurralde, a partir de ganar nivel de conocimiento, fidelizó el voto K. Fue consecuencia de aparecer en los actos junto a Cristina de Kirchner pero, además, por codearse con Daniel Scioli -hay, incluso, un spot que los muestra juntos, algo impensable el 22 de junio, día del cierre de listas-. El gobernador vive una segunda adolescencia política: el kirchnerismo lo trata como a un Mesías, lo sienta en todos los actos y los caciques territoriales del PJ le piden que los acompañe en sus distritos.
2. El efecto Scioli presenta un dato curioso: el kirchnerismo se "sciolizó porque Insaurralde es, en términos de discurso, más parecido al gobernador que a la Presidente, mientras que enfrente, Massa repite, en algunos casos de manera textual, el libreto del gobernador.
3. Otro componente que genera entusiasmo en Casa Rosada y, a la vez, preocupación en el massismo es la diferencia que existe en las mediciones cuando se toma el segmento nacional -es decir, Massa versus Insaurralde- y cuando se mide a nivel local, donde influye el protagonismo o la imagen de los alcaldes, que en muchos casos superan, incluso, la imagen de la Presidente. Se repiten los informes de consultores sobre distritos puntuales que muestran a Massa por encima de Insaurralde, pero, a su vez, reflejan que la boleta local supera con amplitud a los candidatos del massismo. En Balcarce 50 especulan que la tracción positiva de arriba -Cristina y Scioli- y de abajo -los intedentes- le dará el envión a Insaurralde para ponerse a la par de Massa.
4. La Presidente, con la urgencia de mirar el resto del país, dedicará esta semana a actos en otras provincias y volverá, el sábado, al conurbano con un acto en La Matanza, paso previo al show de cierre de campaña convencional, ya una cábala, en el teatro Coliseo.


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