14 de enero 2011 - 00:00

Cristina, en viaje, es más candidata

Daniel  Scioli festejó ayer, con su hija Lorena y su mujer Karina Rabolini, su cumpleaños número 54.
Daniel Scioli festejó ayer, con su hija Lorena y su mujer Karina Rabolini, su cumpleaños número 54.
Un karma persigue a Aníbal Fernández. El hacha que, de adentro y de afuera del Gobierno, hacen hamacar sobre su cabeza -ahora se augura que Cristina de Kirchner lo ejecutará al regreso de Medio Oriente- contamina de interpretaciones cada una de sus palabras.

El quilmeño dijo ayer que no está «cerrado» que la Presidente compita por la reelección en octubre. En privado -lo charló con Héctor Timerman, quien sí lo pide a los gritos- explica que como jefe de Gabinete decir lo contrario implicaría oficializar la aventura continuista.

El argumento protocolar no le basta para refutar las suspicacias que difunden sus rivales que traducen esos dichos como una desobediencia o, incluso, un desafío a la Presidente. Efectos de la mala hora: esa frase, en otro contexto, no hubiese gestado relecturas.

El camino inverso, atento a un potencial frente de sospechas, recorrió un rato después Daniel Scioli al abandonar su discurso convencional de no hablar de candidaturas para admitir, por primera vez, que «sería bueno» que la Presidente compita por un segundo mandato.

Posibilidad

Hizo, de todos modos, un largo rodeo. «Tiene un gran consenso y respaldo -prologó antes de bosquejar su definición- y pensamos que a partir de la posibilidad constitucional que tiene de aspirar a un mandato más y el gran trabajo que está haciendo, que sería muy bueno».

Hace tiempo, Cristina de Kirchner le había pedido expresamente a Scioli que no diga nada en público sobre su pretensión de reelegir. El gobernador nunca dudó de que ése sería, al final, el deseo de la Presidente. Pero, advertía, será «respetuoso» de su solicitud.

Ayer, 24 horas después de que el diputado ultra K Carlos Kunkel declare que el kirchnerismo impulsará la reelección de Cristina de Kirchner y, además, la de Scioli en la provincia de Buenos Aires, el gobernador postuló, con sus modos neutrales, la reelección cristinista.

La parrafada sciolista pareció dejar en «offside» a Fernández y ponerlo, una vez más, en el foco de los reproches pero, también, le permite detectar a sus defensores. Colectó, por caso, en las últimas horas señales de respaldo desde la CGT moyanista.

Un caso extraño: Hugo Moyano, se sabe, mediatiza su vínculo con Cristina de Kirchner a través de Julio De Vido. El ministro de Planificación ha sido, por acción y omisión, el principal beneficiario del recorte de poder que padeció el dirigente de Quilmes.

Apuros

Pero los anuncios sobre la reelección de Cristina de Kirchner se producen en una instancia particular, cuando la Presidente, tras amesetarse, empieza a descender en las encuestas. Los indicadores de hoy la presentan, todavía, como ganadora casi sin sobresaltos en la primera vuelta.

El piso es impreciso. La oposición fantasea con que volverá a ubicarse por debajo de los 30 puntos de intención de voto que, auguran, desatará una crisis en el peronismo. El oficialismo, además de relativizar la baja, augura que se mantendrá por encima de los 35 puntos a tiro de un triunfo sin balotaje.

El kirchnerismo se resiste a contemplar un escenario donde la Presidente no sea la única opción electoral de octubre pero en sectores del PJ, sobre todo el bonaerense, se recitan las supuestas bondades de una Cristina de Kirchner dedicada, desde el 11 de diciembre de 2011, a conferenciar por el mundo.

Diseñan, en su imaginario, la hipótesis de que la Presidente mantendrá hasta último momento la reserva para incidir decididamente sobre quién sería su heredero y quedaría, además, al dejar el Gobierno con altos niveles de adhesión, como opción de recambio para 2015.

Nadie, por las dudas, quiere ponerle su nombre a esa teoría que lo expondría a la lluvia ácida de la Casa Rosada. Scioli, atento a esa sensibilidad, ayer ordenó desactivar una cumbre de intendentes que se convocó para la semana próxima en Pinamar.

Apenas circularon las invitaciones, atribuidas al ministro Baldomero «Cacho» Álvarez, brotó una interpretación que dotó ese encuentro de un espíritu conspirador. Al rato, el gobernador avisó que ese día estaría con actividad en Capital y La Plata y no participaría de la tertulia.

Scioli se esmera por eliminar cualquier factor crítico en su relación con la Presidente que pueda servir, además, para animar a los rebeldes del kirchnerismo que por desintonía con el gobernador o como instrumento de negociación hablan de gestiones con Martín Sabbatella.

Dejá tu comentario