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Cristina ya acepta que le modifiquen ley de medios
Cristina de Kirchner llegó a pedir ayer ayuda espiritual en Mar del Plata para convencer al Congreso de que le apruebe la ley de medios.
Aprovechó el escenario para alabar el proyecto que presentó al Congreso: aspiramos a «dejar atrás un instrumento de la dictadura» y promover «una democratización que se tiene que dar en la política de medios», dijo allí.
Mientras la Presidente lo anunciaba en Mar del Plata, en el bloque oficialista Gabriel Mariotto, interventor del COMFER, explicaba la ley. Durante cuatro horas, les habló a los diputados y se divirtió castigando a la oposición.
Agustín Rossi, jefe de la bancada, estaba satisfecho: había logrado reunir a unos 60 oficialistas, incluidos los diputados chubutenses (uno de los grupos que más dudas despertaban). Pero hubo una ausencia notoria: la de Graciela Camaño, que 24 horas antes había anunciado que no apoyaría la ley, con modificaciones o sin éstas.
Camaño actuó así más como un exponente de las protestas que se mantienen en sordina de muchos oficialistas, que en este tema se inclinan hacia la oposición del peronismo disidente, que como una integrante del bloque kirchnerista, en el que militó hasta ahora.
Canje
A pesar de eso, en la bancada oficialista no aparecieron ayer demasiados problemas para apurar el tratamiento de la ley, sobre todo después de haber decidido ceder en modificaciones a cambio de votos de bloques aliados. Incluso, la Mesa de Conducción llegó a confesar que la intención del Gobierno es llevar la ley de medios al recinto en la tercera semana de setiembre. Es decir, los temores de la oposición a un tratamiento exprés, «de prepo», parecen ser fundados.
Pero frente a ese escenario, todos los bloques opositores, si bien exigieron modificar la ley y no acotar los tiempos del debate, ya no cuestionaron que la ley se debata antes del 10 de diciembre.
La estrategia, de oficialistas y opositores, pasa hoy por seducir a los bloques de la izquierda. El SI, Encuentro Popular y Social y Proyecto Sur tienen en total 16 diputados que pueden tanto bloquear el tratamiento como solucionarle los problemas al kirchnerismo. El socialismo, por su parte, quedó ayer en medio de un interrogante: en lugar de plegarse a las protestas del radicalismo, dejó en manos de Hermes Binner la decisión sobre apoyar o rechazar la ley.
Así, es claro que por dos semanas seguirá habiendo batallas en Diputados y que el kirchnerismo deberá reunir el quórum sólo con aliados para comenzar la sesión el día que se debata la ley.
Una de esas presiones por parte del radicalismo se conoció ayer. Hoy está previsto un plenario de las comisiones de Comunicaciones, que preside Manuel Baladrón; Presupuesto y Hacienda, que controla Gustavo Marconatto; y de Libertad de Expresión, que está a cargo de la radical Silvana Giudici. Será el comienzo formal del debate en el Congreso.
Invitación
Pero ayer Giudici, si bien convocó a una reunión de su comisión, no lo hizo sumándose al plenario que organizó el kirchnerismo, sino a solas. Así, a las 9, los diputados oficialistas de Libertad de Expresión se presentarán para invitar a Giudici a que se sume a las demás comisiones para iniciar el debate de la ley de medios. Si la radical se niega será la primera ruptura oficial en el tratamiento de la ley.
La propia Giudici preparó ayer el terreno: «El oficial es un proyecto restrictivo de la libertad de expresión y extorsivo en proteccionismo e intervención del Estado».
Junto con el resto de los diputados de la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y el PJ disidente, la presidente de Libertad de Expresión fijó ayer la postura de toda la oposición, exigiendo modificaciones y «un debate serio que no sea una parodia, como la de mañana», como explicó el cobista Daniel Katz. (Ver nota aparte.)
Mariotto, dos pisos arriba, les contestaba después de la reunión con el bloque kirchnerista: «No quieren debatir nada con el argumento de que no es el momento».
En realidad, ese argumento no había sido el central en boca de los opositores, pero el interventor del COMFER insistió: «Si después del 10 de diciembre la oposición quiere volver a una ley de la dictadura, que lo ponga en palabras, busque aprobarlo y retrotraiga las cosas».
Pero insistió con un reconocimiento que ya parece la estrategia central del Gobierno para captar votos, habida cuenta de que la propia Cristina de Kirchner lo reconoció ayer públicamente: «Hay que discutir y de esa discusión saldrá el mejor proyecto», dijo Mariotto, repitiendo la decisión de aceptar modificaciones a cambio de apoyos.


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