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Cuidacoches: PRO vs. rivales por veto a ley permisiva
Mauricio Macri y el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, tiran bolsas de residuos en la presentación de nuevos contenedores para los barrios porteños.
Tanto el kirchnerismo, sus satélites y otros bloques del antimacrismo, lejos de apoyar la prohibición, sancionaron una iniciativa para crear un registro de la actividad y que el Gobierno porteño también provea de uniformes a esos «trabajadores» informales.
Así, tal como anticipó este diario, el Gobierno porteño decidió vetar la norma. La noticia, confirmada ayer por el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, ofuscó al kirchnerismo y a otros sectores de la oposición al oficialismo (que en la Ciudad de Buenos Aires es PRO). El funcionario esgrimió un argumento que resulta lógico: «No vamos a legalizar que cobren en lugares donde el estacionamiento es gratis».
Posibilidades
R. Larreta explicó que el veto será total a la norma. De todos modos, en la Ciudad, cuando una ley es vetada aun parcialmente, regresa completa a la Legislatura, que debe aceptar la medida o rechazarla. Así lo dice el artículo 88 de la Constitución local, que aclara que «queda expresamente prohibida la promulgación parcial, sin el consentimiento de la Legislatura». Por su parte, los diputados pueden aceptar el veto con la misma mayoría requerida para su sanción «o insistir en el proyecto original con mayoría de dos tercios de sus miembros». Esa realidad no existe para la oposición, ante la conformación de la nueva Legislatura donde el PRO contará, dentro de las 60 bancas del recinto, con 26 lugares propios y tres de aliados, lo que hace imposible que sus rivales junten 40 voluntades.
Igual, Rodríguez Larreta confirmó que el veto será total y que redoblará la apuesta presentando nuevamente un proyecto para «prohibir esa actividad».
«Vamos a volver a proponer la ley que la oposición no nos votó para prohibir esa actividad y darles apoyo social y una salida a aquellos que realmente lo necesitan», dijo el funcionario durante la presentación de nuevos contenedores de basura, junto a Mauricio Macri y Diego Santilli.
«Para aquellos que hacen ese trabajo y tienen una verdadera necesidad social, tenemos desde el Gobierno planes de capacitación e inserción de empleo», explicó el jefe de Gabinete y aseguró que «se sabe que hay mucha mafia detrás, gente que aprieta, que extorsiona y raya el auto si no se le quiere pagar».
Los legisladores kirchneristas Juan Cabandié y Francisco Nenna se quejaron, lo mismo que Adrián Camps, de Proyecto Sur.
«La ley que Macri quiere vetar busca frenar las tarifas indiscriminadas y las situaciones de inseguridad que genera no contar con un servicio regularizado», consideró Cabandié; y Nenna, que «Macri reclama diálogo y consenso, pero veta las leyes que surgen de la discusión colectiva en la Legislatura». Para Camps, el veto «es una actitud absolutamente antidemocrática. El proyecto de la oposición ganó la votación en el recinto y lo que corresponde es que la ley sea promulgada».
El otro problema ahora del Gobierno porteño es la ley que busca desalojar a los «manteros», sin suerte. También la oposición modificó ese proyecto del PRO, y entre otros agregados incorporó la creación de un registro de feriantes y que la norma no entre en vigencia hasta dentro de 120 días, lo que les permite continuar la actividad durante el verano, ayer con otra queja de los comerciantes (ver nota en pág. 20). Pero el PRO se conformó con que se quitara del Código Contravencional la posibilidad de desplegar la venta ambulante con la excusa de «mera subsistencia», pero la norma, tal como quedó, no prohíbe la actividad como buscaba el macrismo.


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