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Cumbre de defensa regional, recursos y buitres en la mira
Los ministros participantes buscan, como en cada cumbre, que la Declaración Final contenga asuntos de interés para sus respectivos países. La Argentina logró la mención de la cuestión Malvinas en la reunión de 2010 que se llevó a cabo en Punta del Este, Uruguay. La delegación argentina intentará ahora la inclusión de una recomendación acerca del rol que le cabe a la defensa en la protección de los recursos naturales de actividades especulativas de grupos poderosos. La cláusula sentaría bases favorables en la cruzada que emprendió el Gobierno contra los fondos buitre en foros internacionales.
En la última cena de camaradería de las Fuerzas Armadas, Cristina de Kirchner sumó a los uniformados y les fijó la misión: "En el siglo XIX, la defensa de la Patria se jugaba en los campos de batalla; hoy se juega en otros campos, más civiles, pero no menos dañinos para la República; los militares deben estar preparados para defender los recursos naturales del país", dijo en el discurso
El primer eje de debate en la Cumbre de Arequipa -la Argentina elaboró el contenido preliminar junto a Perú- es quizá el de mayor impacto político. Se evaluarán iniciativas de control -argumentando su integración al sistema de la Conferencia de Ministros- de las reuniones que por su parte y cada dos años llevan a cabo los jefes de Ejército, Armada y Fuerza Aérea de todos los países del hemisferio. Desde su llegada al Gobierno en 2004, la administración Kirchner, más que ninguna otra en el continente, se obsesionó con el control político de los uniformados como si no hubiesen transcurrido 30 años de la experiencia golpista militar.
Esos foros castrenses regionales (Conferencia Naval Interamericana, Conferencia de Ejércitos Americanos y Conferencia de Jefes de Estado Mayor de Fuerzas Aéreas) nacieron con auspicio del Pentágono en tiempos de la Guerra Fría, evolucionaron en la temática adecuándose a los conflictos emergentes, pero se busca abrirlos a la participación de funcionarios civiles y que constituyan organismos de asesoramiento para las futuras reuniones de ministros de defensa. Nadie lo reconocerá en público, el meollo es conocer qué líneas de trabajo -visión del mundo, conflictos, doctrinas y procedimientos- debaten los mandamases de uniforme con sus pares de los Estados Unidos. Es un dato conocido y actual la atribución de males domésticos a la instigación e injerencia "del Norte". ¿Reiterará la Argentina ante los demás participantes, entre ellos Chuck Hagel, jefe del Pentágono, la hipótesis desestabilizante que enunció días pasados a través de varios funcionarios?
El segundo tema a estudiar es la cooperación e integración de la Sanidad Militar. La prioridad es preservar el recurso humano castrense que por regla general se mueve en ambientes generadores de estrés. También se apunta a la cooperación con estructuras civiles regionales para prevención de flagelos biológicos. La contención hemisférica a la propagación del virus ébola entrará de lleno en la mesa de debates.
El tercer tópico a analizar presentado por Chile es la cooperación regional en las operaciones de Búsqueda y Rescate (SAR, acrónimo inglés de Search and Rescue). La idea es promover la integración de las capacidades militares de los países y alentar operaciones combinadas. La doctrina actual está fijada por normas internacionales que asignan áreas de responsabilidad SAR a cada país. La búsqueda del velero argentino Tunante II extraviado en aguas jurisdiccionales de Brasil en la que participaron medios navales y aéreos de la Argentina y Uruguay es un caso test que se enmarca en la propuesta bajo estudio.
El cuarto asunto que tratarán los ministros es la seguridad del medioambiente de qué manera alinear el mecanismo cooperativo militar con soluciones al impacto del cambio climático.
La primera conferencia se celebró en Williamsburg, estado de Virginia, en 1995, y se creó con el objetivo de proporcionar un espacio para que sus miembros puedan debatir y fortalecer las áreas de defensa y seguridad, así como también operaciones de apoyo a la paz, las relaciones cívico-militares, además de respuestas a amenazas emergentes, como por ejemplo, el crimen organizado transnacional y el terrorismo.


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