19 de diciembre 2008 - 00:00

Cupones Bursátiles

El próximo paso de la Reserva Federal debería ser pagar algún interés razonable, para los que estén dispuestos a tomar créditos con el dinero que derrame. Un banco que llame al público y le diga: «Señor, si acepta que le otorguemos este dinero, le vamos a pagar el 10% al año...». No queda mucho más. Y Obama, que de inocente parece que tiene bastante, de inmediato salió a reconocer: «No tenemos más municiones contra la crisis...». Así, tanto los mercados festejaron una tarde, como se arrastraron en la siguiente. Dando la imagen exacta de lo que deriva de un estado de confusión total. Y donde cada nuevo paso oficial, más intrincado hace poder ver algo más allá de las narices.
A nuestra Bolsa esto pareció no importarle demasiado, como empeñada en no romper algún récord de permanencia con «la valla invicta» en el Merval. Y haciéndolo con precarios instrumentos, sin tener nada que le cuide las espaldas con solidez. El miércoles se alcanzó a ampliar hasta los $ 55 millones el efectivo. Pareció la medida justa, bien racionada, como para poder asimilar ciertos avances de la oferta en el día. Y dejando un restito, el 0,4%, que pusiera otra vez el signo positivo por delante. Se amplió en la tarea defensiva, estrictamente con lo necesario para sacar la rueda adelante, pero no lo ha hecho para respaldar la seguidilla notable de días en aumentos de precios. Esto no significa que no aparezca la fuerza, por ahora oculta, que vaya dando consistencia y aumente la confianza. La gran materia pendiente de estos finales de año, donde se pudo encontrar un verdadero «oasis» para los precios. Pero que está rodeado de arena, por el momento. Sabemos que machacar sobre un mismo aspecto se torna fastidioso por demás. A riesgo de serlo, queremos que la «luz amarilla» de nuestra columna prosiga encendida hasta que las relaciones entren por la senda ortodoxa, si es que entrarán en ella.
Cierto que todo está convulsionado en todas partes, que las economías en crisis son aptas para toda sorpresa y medidas que se aparten de lo clásico. Y también recordamos lo que cierta vez apuntó J. Paul Getty y da para la reflexión: «En tiempos de cambios rápidos e imprevisibles, la experiencia puede ser el peor de los enemigos...». Tiene sentido práctico, es lo que no puede pasar al solicitar que el mercado agregue volumen, no sólo precios en suba, para poder creerle con mayor alegría.

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