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Cupones bursátiles
Término apropiado el que se ha generalizado con el correr de la época, denominar directamente como «basura» a papeles de deuda soberana, que carecen del debido respaldo. Originalmente provinieron de otro tipo de operación, que involucraba a transacciones entre privados, las ofertas «hostiles», los vaciamientos de empresas. Y que derivara en sonados casos -cárcel mediante- de los que habían construido pequeños imperios, sobre la base de acoso de compañías productivas. (Época donde el recordado Lee Tacocca se quejaba de los que solamente «hacen dinero sobre dinero», sin importarles en absoluto el destino de empresas y trabajadores.)
Transcendió el tiempo el concepto del «papel basura», hoy en día colocando en mala posición a los Estados. Mucho más que a las empresas. Otro de los «avances» de la economía moderna, plena de desvíos políticamente avalados y que -después- buscan un tercero, a quien acomodarle las culpas sobre las espaldas.
Mientras analizan de qué modo colocarle mordaza a los que difunden la realidad -con sus calificaciones- todo lo pronosticado se va cumpliendo. Y Europa es una hilera de contusos que se van sumando, mostrando sus precarios números, y siendo debidamente atacados por las fuerzas del mercado. No es que se nieguen las malas condiciones, es que no quieren que nadie las haga conocer.
Mientras esto sucede, los mercados de riesgo esté arriba de una ola de malas noticias y peores pronósticos, dentro de un ejercicio 2011 que no se consigue enderezar. Y que, en cuanto pueden, se hacen de algún «rebote» para que la debilidad no se transforme en «corridas». Y que las «corrida» no deriven en el «pánico».
Por el momento, la debida corrección a la baja no es tan cruda como mereciera. Y se sigue ganando tiempo, por una fórmula que muestre resultados. Contra reloj.


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