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Cupones bursátiles
Proyectar lo de la primera rueda del año a todo el mes implicaría la necesidad de que explotaran algunas noticias positivas, tipo «bombas», como pudiera ser una solución mágica para Europa, o que bajara un hada a disolver el «abismo fiscal» de Estados Unidos. Hubo casos así, recordamos varios de nuestro medio (como cuando reabrió la actividad en 1976, después de varios días de feriado bancario y bursátil y comenzando el «boom» accionario de ese ejercicio que explotó en agosto).
Por las bajas, la caída de hasta el 50% -en una sola rueda- al instaurarse el llamado «Plan Bonex» (a principios de los años 90, previo a la convertibilidad).
El caso es que el amesetamiento debía ser previsto al conocerse el tipo de «acuerdo» a que habían llegado en el Norte, que no otorga seguridad de nada. Es difícil suponer que aparezcan estímulos de calibre en lo que sigue, cuando vemos que los de Europa se «cuelgan» de novedades de Wall Street, que allí buscan cualquier dato de los chinos y solamente se ha forjado cierta expectativa por lo que traigan los balances de las cotizantes. Terreno fértil para que los muchachos de las casas de inversión armen cierto impulso con las que vengan bien (que siempre hay). Por aquí nada autóctono parece poder florecer en enero, salvo la llegada de la fragata (y no es cotizable).


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