9 de enero 2013 - 00:00

Cupones bursátiles

Después de los «fuegos artificiales» de las primeras tres ruedas del año -en realidad, la pirotecnia densa apareció nada más que en la primera fecha- el ingreso al primer período completo de enero resultó un remar en aguas muy mansas, demasiado, como si de aquello no hubieran quedado ni rastros de los cohetes alcistas. Ante lo cual la imagen de definir como «fuegos artificiales» la rueda inmediata al precario acuerdo en Estados Unidos le hace honor a lo que siguió después. Hasta el momento, casi todos los mercados continúan con buenos saldos en sus cuentas de enero. Y ya que hablamos del primer mes, como lo comparamos días pasados -a 2012 con lo de ahora- faltó decir que en enero del año anterior había arrancado con un 10% de utilidad en solamente dos ruedas -las primeras-, pero terminó en el total de enero con un 13%. Ergo, casi todo lo conseguido provino de dos fechas explosivas -con marcas de volumen en torno a los $ 100 millones- que después se fue suavizando con el correr de las semanas. Sería también imposible -aunque algunas mentes muy febriles lo puedan imaginar- pensar en que un ritmo tal se puede sostener en la intensidad de ganancias.

Proyectar lo de la primera rueda del año a todo el mes implicaría la necesidad de que explotaran algunas noticias positivas, tipo «bombas», como pudiera ser una solución mágica para Europa, o que bajara un hada a disolver el «abismo fiscal» de Estados Unidos. Hubo casos así, recordamos varios de nuestro medio (como cuando reabrió la actividad en 1976, después de varios días de feriado bancario y bursátil y comenzando el «boom» accionario de ese ejercicio que explotó en agosto).

Por las bajas, la caída de hasta el 50% -en una sola rueda- al instaurarse el llamado «Plan Bonex» (a principios de los años 90, previo a la convertibilidad).

El caso es que el amesetamiento debía ser previsto al conocerse el tipo de «acuerdo» a que habían llegado en el Norte, que no otorga seguridad de nada. Es difícil suponer que aparezcan estímulos de calibre en lo que sigue, cuando vemos que los de Europa se «cuelgan» de novedades de Wall Street, que allí buscan cualquier dato de los chinos y solamente se ha forjado cierta expectativa por lo que traigan los balances de las cotizantes. Terreno fértil para que los muchachos de las casas de inversión armen cierto impulso con las que vengan bien (que siempre hay). Por aquí nada autóctono parece poder florecer en enero, salvo la llegada de la fragata (y no es cotizable).

Dejá tu comentario