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Cupones bursátiles
En la tapa del lunes de Ámbito Financiero quedó impreso un título que sintetiza a qué punto se ha llegado. No es invento de un redactor del diario, solamente la esencia del pensamiento -el hilo argumental, que hoy predomina- en los centros de negociaciones. Tal titular decía: "EE.UU. crece poco (hay alivio)". Y a continuación, se explicaba que según los últimos datos económicos, todo sigue en cámara lenta para dejar atrás la crisis. Pero se festeja que esto sea así, porque aseguraría que se mantendrá la política monetaria... Si se coloca la situación a la inversa, hay que suponer que en cuanto la economía dé muestras sostenidas de crecimiento, y se modifiquen las tasas, todo lo alcanzado por los mercados se iría al diablo.
Tener que lidiar con tal tipo de patrones de conclusiones hace que lo de Keynes encaje justo, al aseverar: "Aplicar estrategias racionales, en un mundo irracional, deriva en un fracaso". Ergo, no queda otro camino posible que obrar subiéndose al mismo carro triunfal, aunque la mente, crecida en la lógica y la ortodoxia, rechace de plano disponer de una inversión que esté basada en totales falacias: de pasar lo malo, por bueno, de una manera tan descarada. Así es como en Wall Street se la pasan de récord en récord, queriendo mostrar una imagen triunfal -y artificial- que se da de frente con las motivaciones racionales, para otorgar respaldos.
De seguro que ya estarán buscando de qué manera enfrentar el cambio de política, en todo caso: haciendo hincapié en un buen crecimiento económico, que dará buenas diferencias a las empresas. Tal vez estemos asistiendo a la época donde se pudo encontrar la famosa "llave" del tesoro. Ir acomodando lo que ofrece el mundo de la economía real, siempre como carburante: para que los índices no se detengan.
Por ahora, la verdadera alquimia "de transformar los hechos y los argumentos, que sean negativos en estimulantes entusiastas, continúa dando regios resultados. Será una buena porción de la historia para que sea objeto de análisis -en unos años- para que se pueda sacar conclusiones. De lo que nosotros tenemos en el presente, el privilegio de contemplar.
Si todo vuelve a la normalidad para entonces, será difícil de entender.

