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Cupones bursátiles
Pero no era el típico líder especulador de Bolsa que hizo rápidamente dinero en una industria; fue el que impulsó la industria en América, instalado como agente de la casa Rothschild, el banco más poderoso del mundo por aquella época.
Las conexiones que a través de los Rothschild ganó le dieron prestigio en la comunidad política y precisamente esas conexiones políticas le hicieron ganar negocios para ellos. Nacido en 1816 de padres prusianos, de bajos recursos económicos, comenzó a trabajar con los Rothschild en Fráncfort cuando sólo tenía 14 años.
A los 17 años fue supervisor de la sucursal de Nápoles, donde tuvo una serie de negociaciones exitosas con la corte papal. Posteriormente, viajó al Caribe y fue entonces cuando su buen olfato comenzó a hacerse notar a través del establecimiento de nexos comerciales con La Habana, Cuba, durante cuatro años.
Belmont se enteró de que América estaba en medio de una turbulencia, donde el pánico podía establecer su reinado; sin pensarlo dos veces, y con 21 años, dejó Cuba en el primer barco que partió hacia Nueva York.
Llegó con el pánico ya establecido y cantidades de personas a la espera para solicitar fuertes sumas de dinero en forma de crédito, de los Rothschild.
Cuando llegó a Nueva York, no tenía mucho dinero consigo, sólo su nombre, pero el nombre era muy conocido y todo el que podía se acercaba solicitando créditos sabiendo sus conexiones con los Rothschild, y que éstos, dada su fidelidad, seguirían sus recomendaciones.
Inmediatamente, conformó su empresa August Belmont and Company y comenzó a comprar en un mercado deprimido cuando nadie todavía se animaba a hacerlo; además otorgó créditos sin límite a gente que si bien era conocida, no le era fácil hacerse de un préstamo ya que le solicitaban innumerables requisitos y ni aun así a veces los conseguían.
Al actuar de esta manera, básicamente, volvió a prestarle a América de nuevo. Les proporcionó el dinero para comprar acciones, commodities y títulos, y puso en marcha una maquinaria benéfica que pudo alejar el pánico y rescatar a los bancos americanos de una quiebra segura.
Sólo él pudo usar la confianza que América tenía en la banca privada, y ahí se acrecienta su popularidad, atrayendo a la sociedad de Nueva York. Continuará.

