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Cupones bursátiles
Pasó su infancia en Chicago, donde se establecieron sus padres polacos que huyeron de la Guerra que había estallado en Europa. Muy pronto el padre de Sam, Bernard, acortó el apellido de la familia (Zielonka a Zell) y nada más cambiaría en el destino empresarial de Samuel "Sam" Zell, quien se formó en la University of Michigan Law School y se propuso como meta, demostrar que en el desafío está el cambio a positivo. Premisas que expone en los programas que implementa a través de su fundación Lurie Institute for Entrepreneurial Studies a la que arriban emprendedores de todo el mundo deseosos de seguir sus pasos y donde Zell se anima a a dar cátedra sobre tecnología y desarrollo.
Este magnate mundial de los negocios inmobiliarios está, según el ranking de la revista Forbes, en el puesto 298 entre las personas más ricas del mundo (u$s 4,8 billones).
Conocido como Grave Dancer, y lejos de ofenderse por semejante apodo, ha hecho un culto de ello, poniendo en la puerta de su despacho un hombre bailando en una sepultura. Según su experiencia hay siete premisas que hay que tener en cuenta para ser exitoso:
Los proyectos funcionan cuando tienen dueños competentes.
La definición de un socio auténtico es aquél que comparte tu riesgo.
Como Inversionista, veo las bienes raíces como un área en donde puedo comprar activos de ladrillo y concreto. Siempre hay algo especial al invertir en algo que podemos ver y tocar.
Lo que hace el valor de un activo inmobiliario apreciarse es el balance entre oferta y la demanda.
Mi fórmula es muy simple: para mí reside en los siguientes puntos: ¿qué tan bien construido está (o estará) el proyecto?, ¿es una buena ubicación?, ¿qué tan bueno es el precio?
Sí el país crece, necesita más proyectos inmobiliarios.
Cuando no hay oferta, los bienes raíces se desempeñan muy bien. Incluso más allá de cualquier valor fundamental. Cuando existe sobreoferta, no importa lo que está sucediendo, los precios de los bienes raíces sufrirán.


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