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Debut de disidentes que anticipa la crisis PRO-PJ
Mauricio Macri visitó un centro de adicción en el barrio de Flores junto a la ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal.
Ese ruido no tiene que ver -o no exclusivamente- con las referencias, poco amigables, del diputado respecto de su aliado porteño y, tampoco, con el coqueteo del empresario sobre una potencial candidatura presidencial en 2011, alternativa siempre latente.
El capítulo más áspero, en la relación del denarvaísmo con el PRO, sus socios en las últimas dos elecciones, es la determinación que el dirigente oficializó a fin de año de apuntar a la interna del PJ, decisión que deja al macrismo en una posición incómoda.
Si, como anunció, De Narváez se lanza a competir en la interna peronista, el PRO enfrentará un dilema: tener que sumarse a esa primaria, perdiendo su identidad como partido o convirtiéndose virtualmente en una línea interna del PJ, o tener que enfrentar a su socio con un candidato propio.
El empresario tiene sus argumentos para explicar por qué debe -y quiere- competir por dentro del peronismo. Por un lado, porque, dice, gana; por el otro, porque es la única forma de expandir su esquema con la incorporación de estructura del PJ que nunca dejaría el partido.
El PRO, frente a esa posibilidad, queda en suspenso, porque se queda sin candidato a gobernador, ante una eventual candidatura presidencial de Macri -que ayer repitió el salmo de su disposición a pelear por la Casa Rosada- y, en paralelo, se queda sin la figura estrella para la gobernación.
Ese intríngulis sobrevolará la cita de hoy en La Plata, donde estarán los 16 diputados del espacio (15 de Unión-PRO) más Emilio Monzó, que tiene bloque único, pero ya se incorporó al núcleo denarvaísta, y los seis senadores provinciales. No estarán los cuatro diputados ni la senadora del felipismo.
La excusa es la agenda legislativa y la definición de una estrategia común para plantearle oposición a Daniel Scioli en la provincia. En esa etapa hay, entre De Narváez y PRO, coincidencia, pero hay nubarrones respecto de la continuidad futura de la alianza.
En estos días, De Narváez avisó por varias vías que su decisión es preversar el acuerdo con Macri. Sin embargo, no acierta con una explicación para detallar cómo se ensamblará su pretensión de disputar la interna del PJ y, en paralelo, mantener su acuerdo con el PRO.
Por lo pronto, los bloques legislativos están en proceso de adaptación. En diputados, de los 15 de Unión-PRO, hay cinco macristas, mientras que el resto responde al esquema de De Narváez, a pesar de que algunos, como Carlos Acuña o Gonzalo Atanasof, tienen nexos firmes con el duhaldismo.
En el Senado, del bloque que comanda Alfredo «Tati» Meckievi, el denarvaísmo se quedó con las jefaturas de ambas bancadas: en la Cámara baja está Ramiro Gutiérrez. Esa distinción, por ahora menor, puede ser determinante cuando comiencen a bosquejarse los esquemas para las elecciones de 2011.
Mientras tanto, para reforzar su perfil opositor, De Narváez sentará hoy a su lado al economista Ricardo Delgado para que dé un informe sobre la situación financiera y fiscal de la provincia.
Ante propios y ajenos, ¿Delgado dirá algo, dará un mínimo indicio sobre cómo marcha el expediente judicial respecto de plantear en la Justicia una declaración de certeza sobre el «derecho» de De Narváez a competir por la presidencia de la Nación?

