Decepcionó Draghi (mercado esperaba baja de la tasa)

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Fráncfort - El Banco Central Europeo (BCE), que dejó su tasa de referencia sin cambios, al 0,75%, revisó a la baja las previsiones de crecimiento para 2013 y 2014 aunque su presidente, Mario Draghi, trató de inyectar un poco de optimismo a los mercados diciendo que la zona euro mejorará a fines de año. "Hay que distinguir entre el corto y el mediano plazo. Y a mediano plazo, seguimos viendo el inicio de una recuperación gradual", dijo Draghi ayer en conferencia de prensa, al término de la reunión del consejo de gobernadores para decidir la política monetaria para la zona euro.

El BCE prevé que el PIB de la zona euro se contraiga un 0,5% este año (en lugar de un 0,3%, como preveía anteriormente) y que crezca un 1% en 2014 (en lugar del 1,2%). La revisión surgió luego de que el último trimestre de 2012 fue peor de lo esperado, con una caída del producto del 0,6%.

Según Draghi, para ayudar a la recuperación económica, el consejo de gobernadores va a mantener su política monetaria el tiempo que haga falta e inyectar tanta liquidez como reclamen los bancos. En la reunión se llegó a analizar incluso un eventual recorte de las tasas, "pero prevaleció el consenso de dejar los tipos sin cambios" en el 0,75% que rige desde julio del año pasado, el más bajo de la historia.

Improbable

Pese a estas declaraciones, Christian Schulz, economista del banco Berenberg, consideró que es improbable que se bajen más lo tipos, sobre todo, si mejora la situación económica en la zona euro, como se prevé. "Un recorte de los tipos puede ser el último recurso", dijo.

Una opinión que compartió Howard Archer, economista jefe para Europa de IHS Global Insight, quien subrayó que la fragmentación que sigue habiendo en los mercados de crédito -con países donde las tasas siguen la curva diseñada por el BCE, mientras que otros están lejos- limitaría de todas formas los resultados

de cualquier flexibilización de la política monetaria.

De hecho, Draghi volvió a recordar a los gobiernos de la región que son responsables de llevar a cabo la mayor parte del trabajo para salir de la crisis y que deben proseguir con las reformas. Calificó de "tragedia" el alto desempleo que prevalece en la eurozona -11,9% de la población activa en enero-, en particular el de los jóvenes que soportan "todo el peso de la flexibilidad" laboral. No obstante, en su opinión el BCE no puede hacer algo en este campo.

En lo que respecta a Italia, cuya crisis política despierta los fantasmas de una eventual recaída en la crisis de la deuda, Draghi consideró que los mercados parecen preocuparse menos que los políticos, y desechó la posibilidad de un nuevo contagio a otros países de la zona euro.

"Tras el nerviosismo surgido inmediatamente después de las elecciones, los mercados recuperaron más o menos el mismo nivel de antes", dijo. "Por el momento, los mercados han estado menos impresionados que los responsables políticos y que ustedes mismos", dijo en relación con la prensa.

En lo que se refiere al nuevo programa de compra de deuda anunciado en septiembre, del que, según algunos analistas, podría beneficiarse Italia, recordó que las condiciones para acceder no cambiaron. Un Estado debe solicitar la ayuda a sus socios y a cambio poner en marcha el plan de reformas estructurales y fiscales que le dicten. Este programa, conocido como OMT, contribuyó a hacer bajar la prima de riesgo de los países atacados por los mercados y hacer volver los capitales a la zona euro aunque todavía no se ha puesto en marcha. Al final, en "vez de actuar, la estrategia del BCE parece ser la espera", dijo Johannes Gareis, economista del banco Natixis.

Agencia AFP

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