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Defensas y denuncias de una larga jornada
Vladimir Putin - Barack Obama
En el primer caso se encierran las declaraciones del primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, y el emir qatarí Sheik Hamad bin Khalifa Al-Thani.
«Las acusaciones de corrupción en contra de la FIFA son inaceptables», afirmó Putin, quien viajó a Zurich una vez que su país resultó escogido como organizador del Mundial de 2018.
«Algunas personas fueron acusadas de corrupción sin razón alguna, sin fundamento. Ése era un medio de presión contra la FIFA y es inaceptable, un ejemplo de competición desleal», insistió Putin, que la víspera también había defendido a la FIFA.
El príncipe heredero qatarí y presidente del comité de la candidatura a la organización del Mundial 2022, el jeque Mohammed bin Hamad Al-Thani, también salió en defensa de FIFA al estimar que «el Mundial en su país iba a permitir barrer prejuicios e incluirlos en «la gran familia del fútbol».
En cambio, Barack Obama calificó la concesión del Mundial 2022 a Qatar como una «decisión errónea».
Esa incomprensión se hizo palpable también en otras dos grandes potencias futbolísticas como España e Inglaterra.
Vicente del Bosque, técnico de la selección española dijo: «Tal vez los miembros del comité ejecutivo querían expandir el fútbol a nuevas tierras, a los países que son económicamente poderosos, a los que tienen dinero».
David Cameron, primer ministro de Inglaterra, dijo que «es difícil ver qué más se podía hacer. Al final resulta que tener la mejor propuesta técnica, la mejor oferta comercial y una pasión por el fútbol no es suficiente».

