2 de septiembre 2009 - 00:00

Déficit con Brasil subió a u$s 235 millones en agosto

Déficit con Brasil subió a u$s 235 millones en agosto
La mayor flexibilidad en el otorgamiento de las licencias no automáticas para importar, ofrecida como prenda de negociación por el Gobierno argentino al brasileño, volvió a impactar en el saldo comercial con Brasil en agosto, que registró un déficit de u$s 235 millones. El mes pasado, las exportaciones brasileñas al mercado argentino sumaron u$s 1.117 millones -fueron un 34,3% inferiores a agosto 2008-, mientras que las ventas externas argentinas bajaron a u$s 882 millones, un 23,2% menores que las de un año atrás, según datos del Ministerio de Desarrollo de Brasil. De todas formas, si bien el déficit de agosto resulta un 57,4% inferior al de mismo mes de 2008, vale destacar que casi triplica el de julio pasado, revirtiendo la tendencia favorable a la Argentina iniciada en marzo. Cabe recordar que ya en julio, después de cuatro meses consecutivos, la balanza bilateral arrojó déficit.

Precisamente en los últimos dos meses, cuando recrudeció la batalla diplomática-comercial, bajo la amenaza del Gobierno de Lula da Silva de denunciar el proteccionismo argentino ante la OMC, esto derivó en un mayor ritmo en el otorgamiento de las licencias para importar productos brasileños. Lo cual, en gran parte, explica la reversión del saldo bilateral.

El saldo acumulado en lo que va de 2009 marca un déficit de u$s 278 millones cuando en el mismo período del año pasado a esta altura supera los u$s 3.570 millones, lo que refleja el ajuste producido en el intercambio bilateral a causa de la crisis mundial. Pero esta mejora responde al derrumbe de las exportaciones brasileñas que cayeron en los primeros ocho meses un 41% mientras las argentinas retrocedieron un 19%.

En agosto, las ventas externas brasileñas que más cayeron fueron las de automóviles, autopartes, celulares, motores y generadores eléctricos, calzados, máquinas y equipos, laminados planos, polímeros plásticos y neumáticos. El mercado argentino fue en agosto el tercero en importancia para Brasil, detrás de China y Estados Unidos. Por el lado argentino, el mes pasado las exportaciones que más cayeron están vinculadas con combustibles y lubricantes, plásticos y manufacturas, máquinas y cereales. La Argentina retrocedió al cuarto lugar en el ranking de proveedores de Brasil, ahora detrás de Alemania.

En el balance de los ocho primeros meses de 2009, la Argentina sigue perdiendo posiciones como socio comercial de Brasil, ocupando ahora, cómodamente, el tercer lugar. Diez años atrás, la Argentina explicaba casi un 14% de las importaciones totales de Brasil, hoy un 7%. Y bajo el rol de comprador, el mercado argentino pasó de representar el 22% al 32% de las exportaciones brasileñas, «incomodando más a los productores locales», según reconocen en San Pablo.

Menor importancia

Los industriales brasileños advierten que la Argentina redujo la dependencia del vecino país, ya que en 1998 al mercado brasileño iba el 30% de las exportaciones argentinas y ahora sólo va el 18%. Dicen que «Brasil pasó a ser un mercado menos importante para los argentinos».

En un documento reciente, la central fabril paulista Fiesp sostiene que «el superávit con la Argentina se explica por el bajo crecimiento económico de Brasil y por el elevado crecimiento argentino», por ello es más importante el crecimiento que un tipo de cambio alto, reconoce curiosamente la entidad. En relación con la discusión sobre las asimetrías económicas entre ambos países, dice que «son más coyunturales que estructurales, por ello la lucha por la no institucionalización del proteccionismo en el Mercosur era correcta».

Sin duda, el tipo de cambio ha perdido influencia en el flujo comercial bilateral y es la pujanza económica la que determina la dimensión de la corriente de comercio. Prueba de ello es que la paridad cambiaria sigue siendo sumamente favorable para los exportadores argentinos, y eso no se traduce en mayores ventas.

Esto no impide que los industriales brasileños sigan reclamando a Lula por la apreciación del real.

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