Deuda externa llegó a u$s261.483 M en el segundo trimestre

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El déficit de cuenta corriente aumentó el 25%, a u$s8.292 M, alcanzando el 5,6% del PBI, pero debería reducirse en los próximos meses debido al impacto de la devaluación. Se dio vuelva la inversión de cartera.

La deuda externa creció un 27,6% interanual en el segundo trimestre, alcanzando los u$s261.483 millones, informó ayer el INDEC, al difundir el informe de Balanza de Pagos. El organismo señaló que en lo que va del año los pasivos del país con el exterior crecieron en u$s8.267 millones, mientras que en la comparación interanual acumularon un avance de u$s56.569 millones, en un contexto donde el Gobierno mantuvo el gradualismo hacia la convergencia fiscal primaria. Con el nuevo acuerdo con el FMI, el oficialismo apunta a alcanzar un déficit cero para diciembre del año que viene.

Por su parte, el déficit de cuenta corriente aumentó un 25% interanual a u$s 8.292 millones, alcanzando un rojo del 5,6% del PBI, explicado por el saldo negativo de la balanza de bienes y servicios de u$s4.363 millones, por un débito neto de ingresos primarios por u$s4.379 millones y un superávit de ingresos secundarios de u$s450 millones. La fuerte sequía, que afectó a diversas regiones del país jugó un rol importante en la caída registrada por las exportaciones en este período. De todos modos, en el segundo semestre, la balanza comercial debería registrar un mejor desempeño gracias a una mejora en las exportaciones y a una caída en las importaciones generada por la depreciación del peso de estos últimos meses.

Martín Alfie, economista jefe de la consultora Radar, sostuvo que el informe de Balanza de Pagos "es una foto previa a la devaluación, ya que los resultados no han terminado de incorporar los nuevos niveles del tipo de cambio; el informe del tercer trimestre dará una mejor idea de los efectos de esta medida". El economista señaló que entre abril y junio "todavía se puede ver la dinámica que prevaleció durante los últimos períodos y la vulnerabilidad en el frente externo". "De haber continuado por esta vía íbamos a llegar al 6% de déficit en términos del PBI, lo que hubiera sido explosivo", dijo.

En tanto, la cuenta financiera presentó un ingreso neto de capitales de u$s8.427 millones, explicada por la adquisición neta de activos financieros (u$s12.174 millones) y la emisión neta de pasivos (u$s20.601 millones). Vale destacar que el grueso de financiamiento fue cubierto principalmente por emisiones del Gobierno nacional. Durante este período se vio reflejado el ingreso del primer desembolso del FMI de los u$s50.000 millones que se habían acordado inicialmente (actualmente la cifra aumentó a u$s57.100 millones, de acuerdo con lo anunciado el miércoles por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne). En términos netos, los ingresos del organismo que conduce Christine Lagarde ascendieron a u$s13.994 millones.

Por su parte, la inversión directa, que consiste en una inversión financiera con interés estratégico, aumentó en el segundo trimestre en u$s155 millones en términos interanuales a u$s2.176 millones. En ese sentido, Alfie comentó que este indicador "sigue en niveles bajos y no pareciera que fuera a mejorar en los próximos meses, teniendo en cuenta la dinámica recesiva de la economía". A su vez, la inversión de cartera, que consiste en una categoría funcional identificada con la búsqueda de rendimientos y diversificación de riesgos mediante la participación de acciones o títulos de deuda, registró un egreso neto de u$s2.647 millones, revirtiendo el ingreso que se había registrado en igual trimestre de 2017. Esto responde principalmente a la salida de los capitales de los países emergentes hacia las economías más desarrolladas, un fenómeno conocido como "flight to quality", debido a una mayor aversión al riesgo y a las mayores tasas de interés de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, entre otras cuestiones. A esto hay que sumarle el "efecto criollo" de los elevados desequilibrios macroeconómicos que tiene el país.

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