11 de diciembre 2008 - 00:00

Diálogos

(Mario Vicens, titular de ABA, la asociación de bancos que agrupa a las entidades extranjeras habló durante un encuentro con la prensa por fin de año sobre distintos temas. Adelantó que las entidades ven con buenos ojos el pago de una suma fija a los empleados para el primer bimestre de 2009, antes de negociar en marzo las paritarias, tal como se hizo este año.)

Periodista.: Se acerca una nueva paritaria en el sector. ¿Cuál es la perspectiva?
Mario Vicens: Como el nuevo convenio comenzaría a regir en marzo, no descarto que se otorgue una suma fija en el primer bimestre de 2009, tal como se hizo en los últimos dos años. Pese a la crisis, los bancos tendrían un margen para otorgar esta gratificación que permita llegar con mayor tranquilidad a esa negociación.

P: ¿Y cómo ve la situación del mercado financiero local?
M.V.: Las variables se estabilizaron y, luego de alguna caída en el crédito a lo largo de noviembre, a fines del mes pasado vimos una recuperación. En realidad, los bancos mantienen muchos fondos sin aplicar por una cuestión de prevención en medio de la crisis. Pero no es buen negocio. Por lo tanto, si los depósitos mantienen un nivel aceptable de crecimiento también se incrementará el crédito.

P.: ¿Pero, las altas tasas no juegan en contra?
M.V.: Bajaron bastante desde los picos máximos que se habían tocado en octubre. Esto ya se siente además en algunas líneas puntuales, como las dirigidas a empresas de primera línea.

P.: ¿Cómo ve el plan del Gobierno para incentivar el consumo a través de créditos baratos?
M.V.: Creo que cualquier iniciativa de estas características es buena porque busca impulsar el consumo interno. Pero, no es tan claro si realmente los bancos podrán salir a tasas tan bajas como se pretende. Si la ANSES coloca un plazo fijo al 11% a un año, no significa que los bancos puedan salir a prestar a cinco años a una tasa tan baja. ¿Quién cubre la diferencia entre el descalce tan grande de plazos? Además, hay que contemplar que un crédito prendario tiene muchos costos asociados, sin ir más lejos relacionados con la constitución de la prenda. Todo esto encarece bastante la operación. Es algo que hasta el momento no vemos que se esté contemplando. Otro punto a tener en cuenta es si los bancos tendrán que hacer los encajes correspondientes por los plazos fijos que reciban de la ANSES, o estos fondos entrarán en algún régimen distinto sin encajes, lo que abarataría la operación. 


(El economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, aseguró en diálogo con este diario que todavía «no se tocó fondo en la crisis internacional». En ese sentido, afirmó que «la aversión al riesgo sigue en niveles elevadísimos y no cede».)

Periodista: ¿Qué opina de las medidas anunciadas en la Argentina?
Augusto de la Torre: Mostraron una actitud proactiva en desarrollar políticas que limiten el impacto de la crisis. Es necesario mantener el superávit primario y, acuerdo con la visión de reactivar la economía a partir de intensificar el plan de obra pública. El acceso al financiamiento externo de organismos multilaterales puede ayudar a mantener el gasto público en un contexto de menores ingresos fiscales.

P.: ¿Cuánto más profunda y cuánto tiempo más cree que durará la crisis?
A. de la T.: Existe mucha incertidumbre. No parece, sin embargo, que hayamos tocado fondo aún. La aversión al riesgo sigue en niveles elevadísimos y no cede. Latinoamérica va a sufrir el golpe de la gran conjunción global entre la crisis financiera, el estancamiento económico mundial y el colapso de los precios de los commodities.

P.: Frente a este escenario, ¿cuál es la proyección de crecimiento para la región en 2009?
A. de la T.: Mientras en junio anticipábamos una expansión del orden del 4% para Latinoamérica, ahora nos parece que un crecimiento del 2% es más probable.

P.: En la reunión del G-20 en Washington y la anterior, en San Pablo, se mencionó la necesidad de reformar los organismos internacionales, ¿cree que habría que implementar cambios?
A. de la T.: Necesitamos modernizar el sistema multilateral para integrar de mejor manera las voces de países
en desarrollo como Brasil y México, y conectarlas a te-mas de interés global. En los dos próximos años veremos significativos cambios en la arquitectura financiera internacional.

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