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Diálogos en Wall Street
El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -protagonista de la película «Wall Street»-, para quien la caída de ayer en la Bolsa de Nueva York no es para alarmarse, tras el importante repunte de los últimos meses. «Después de escalar el 40%, encontrar una meseta para descansar es un regalo del cielo», señaló. Evaluó, además, que los nuevos datos sobre el mercado inmobiliario permiten desalojar el escenario de «zambullida en caída libre».
P.: Podría ser peor.
G.G.: Lógico. Bastaría con que reaparezca el mercado bear. Que la suba finalmente se revele como una gigantesca trampa cazabobos.
P.: El avance se montó en la idea de una recuperación de la economía. Que no será inminente, pero tampoco arroja señales de haberse abortado. Los indicadores, al menos, no lo sugieren. Aun aquellos cuyas lecturas han sido malas.
G.G.: Tome la tanda de hoy (por ayer). Cayó la confianza del consumidor. Aumentó la incobrabilidad de las hipotecas (en forma muy marcada, la de aquellos préstamos de la mejor calidad). Y volvieron a retroceder los precios de la vivienda.
P.: Dicho así, no suena muy edificante. Yo diría que son dos noticias malas y una buena.
G.G.: En principio, todo depende del grado de masoquismo.
P.: O del contexto.
G.G.: De acuerdo. Dos noticias son muy relevantes. Las hipotecas premium aumentaron sus tasas de irregularidad. En un año, la mora pasó del 1,1% al 2,9%. Estuvo a un tris de triplicarse.
P.: Esto es decididamente malo.
G.G.: Y un recordatorio de que hay mucha basura bajo la alfombra. Son datos del primer trimestre. Las cotizaciones de los bancos, desde entonces, como mínimo, se duplicaron. Cambió la contabilidad; el costo de fondeo es irrisorio; después de los exámenes de estrés, se pudo colocar capital ordinario entre los inversores; a la par, florecen los retoños que presagian una recuperación económica. Todo muy positivo. Pero hay muertos en el ropero que huelen cada vez peor.
P.: No lo discuto. Pero déjeme mencionar la buena nueva. La caída de los precios de la vivienda se moderó sensiblemente. Con modestia le digo que me parece aún más importante. Y, a mi juicio, la lectura final es muy promisoria.
G.G.: Va bien rumbeado. La merma de precios es un factor negativo. Pero la novedad del informe Case-Shiller es que se aprecia una fuerte moderación de la caída.
P.: Muy pronunciada.
G.G.: De retroceder a un ritmo mensual del 2%, se suavizó al 0,6%.
P.: Nadie lo tenía en mente. Es una sorpresa alentadora.
G.G.: Eso no lo discuto. Curiosamente, los datos de la FHFA (la ex OFHEO), la institución que supervisa a Fannie Mae & Freddie Mac, ya habían sugerido una mejoría en las transacciones realizadas con hipotecas conformadas.
P.: Un universo más restringido.
G.G.: Son viviendas de precios bajos y medios ya que las hipotecas de ambas agencias tienen un tope fijado por ley del Congreso.
P.: De las veinte ciudades que cubre el informe Case-Shiller, los precios subieron en nueve. Es otro elemento a tener en cuenta en la valoración.
G.G.: Se habían detectado aumentos en sólo tres áreas metropolitanas en el informe precedente.
P.: Quiero señalar que no parece que los resultados obedezcan a un mero error de medición. Puede suceder en un distrito. Es muy difícil que se repita en nueve.
G.G.: La única salvedad es que las cifras no están corregidas por estacionalidad. Vimos un patrón parecido -un poco más atenuado- el año pasado por estas fechas. Pero creo que, aun así, hay que concederles el beneficio de la duda. Piense, además, que son guarismos de abril y ya estamos en junio. Quizá la situación hoy en día sea más aliviada de lo que estábamos imaginando.
P.: No es el único indicio de que amaina la crisis inmobiliaria.
G.G.: Es verdad. Hay atisbos en la venta de viviendas nuevas y preexistentes.
P.: Y una caída en la oferta disponible para la venta.
G.G.: Correcto. También un repunte en el inicio de nuevas obras. En suma, diríamos que hemos desalojado el escenario que, hasta hace poco, era dominante: la zambullida en caída libre.
P.: Bajo este punto de vista, quizá los bancos estén mejor posicionados de lo que usted sugería.
G.G.: Si los precios de la vivienda dejan de caer, será razonable esperar que, después de un tiempo, se frene el deterioro en la cobranza de las hipotecas. Pero no ocurrirá trascartón. Difícilmente lo veamos antes de terminar 2009.


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