23 de marzo 2012 - 00:00

Diálogos en Wall Street

La marcha de la economía vuelve a concitar la atención. Europa se zambulle en la doble recesión. Y la producción industrial en China insiste con una preocupante pesadez. Tal vez EE.UU. se sume a esta ola desalentadora. ¿Cómo repercutirá? La respuesta es el eje de la discusión con Gordon Gekko, el analista de verdad detrás del personaje de ficción de la película «Wall Street».

Periodista: La economía mundial, ¿importa de nuevo? ¿Se descubre ahora que Europa está en recesión?

Gordon Gekko: Así parece.

P.: ¿Qué tan graves son las cifras?

G.G.: No las hay todavía. Lo que sí talla es una lectura en diagonal. El informe PMI, según se acaba de difundir, marca una segunda contracción mensual consecutiva del nivel de actividad en la zona del euro.

P.: Es la sexta merma en siete meses.

G.G.: Correcto. Todo sugiere que la región acumula ya dos trimestres de retroceso.

P.: Si bien no se dispone de los números del producto bruto como para confirmarlo, la correlación con el informe PMI combinado (industria más servicios) es bastante confiable.

G.G.: Yo daría la señal por buena. No discutiría el hecho de que Europa recayó en una doble recesión.

P.: No es una buena noticia.

G.G.: Tampoco una novedad. No se justifica el alboroto. Hasta el día de hoy el cuadro es mucho más suave que lo que podíamos pensar meses atrás. Y esta lectura flamante -que se alimenta con los datos de marzo- no cruza ningún umbral demasiado sensible.

P.: Alemania, y en menor medida Francia, se mantienen a flote.

G.G.: Está claro que es la periferia de la eurozona la que se hundió con fuerza. La caída del conjunto es moderada, compatible con una merma del 0,1%/0,2% del PBI.

P.: Nada dramático teniendo en cuenta la magnitud de los shocks a fin del año pasado.

G.G.: Creo que el balance que uno puede hacer es que, hasta ahora, la factura es módica. Y hay signos tentativos de mejoría.

P.: ¿Lo peor ya pasó?

G.G.: No se puede afirmar. Pero el torbellino financiero cesó en diciembre. Y hubo un leve rebote, inesperado, de actividad en enero. Y ahora se detecta un aumento en la confianza del sector servicios. A esta altura, que no haya un agravamiento es la verdadera noticia.

P.: La recesión europea era un percance anunciado. Pero lo que meses atrás no estaba en los cálculos era un traspié de China. Ya las autoridades recortaron la meta de crecimiento y el informe PMI de Pekín siembra más dudas. ¿No le parece que en China, a diferencia de Europa, la realidad es más áspera que lo que se tenía en mente?

G.G.: Es posible. Pero tenga presente que la visibilidad es menor.

P.: La lectura del informe PMI no es tan distinta de la que muestra Europa.

G.G.: Se equivoca. Es totalmente distinta.

P.: Ambas están por debajo de la línea divisoria de 50. La encuesta en la eurozona acusó un resultado de 48,7 y en China (donde sólo recabó la industria) de 48,1.

G.G.: De acuerdo. Pero en la eurozona ello sugiere una recesión mientras en China lo que uno discute es si el crecimiento está atrapado en la franja entre el 7,5% y el 8% o no.

P.: Entiendo. Como sea, le economía global se desacelera. ¿Queda EE.UU. como excepción?

G.G.: Yo diría que también habrá que limar hacia abajo los números de EE.UU.

P.: ¿La razón?

G.G.: El clima.

P.: Fue extremadamente benigno.

G.G.: Tal cual. Y eso infla los resultados corregidos por estacionalidad. Sería lógico, en consecuencia, que haya que revisar los próximos números.

P.: A las Bolsas no les gustó lo que vieron de Europa y de China. No soportaran de buen talante una poda similar en EE.UU.

G.G.: No lo veo tan problemático.

P.: Pero la sensibilidad es evidente.

G.G.: Eso tiene más que ver con el momento de la Bolsa, con una necesidad de digestión de la suba, que con la visión macro. Si mira los indicadores líderes, que fueron los que meses atrás apuntaron un horizonte de retroceso o desaceleración, verá que ahora están repuntando. No es un mal canje. El negocio de la Bolsa es anticipar. Y no se olvide de lo que le quitaba el sueño el fin de semana.

P.: ¿De los bonos?

G.G.: Sí. ¿En qué quedó la escalada de las tasas largas?

P.: Lógicamente se desinfló.

G.G.: Entonces el efecto neto de las malas noticias no es tan claro. Quienes confeccionaron el informe PMI de China concluyen, por caso, que Pekín tendrá que adoptar nuevas medidas de relajación.

P.: Habrá que ver si las autoridades sintonizan en ese dial.

G.G.: Si efectivamente la situación se deteriora, lo harán. ¿Cómo cree que responderán entonces las Bolsas?

P.: Importa lo que haga la Fed si EE.UU. se debilita. ¿Qué piensa?

G.G.: Lo escuché, un par de días atrás, a Bill Dudley.

P.: El gobernador de la Fed de Nueva York.

G.G.: Sí, el «operador» de la Fed. Se le preguntó por el QE3 sin pelos en la lengua.

P.: ¿Y qué dijo?

G.G.: Que nada estaba decidido todavía. Que todo depende de cómo evolucione la economía. Es decir: números muy robustos dejarán al QE3 fuera de órbita de aplicación. Una tirada de datos que muestre flancos vulnerables será mejor para la Bolsa.

Dejá tu comentario