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Diálogos en Wall Street
La acción estrella -el papel de Apple- retrocede. Los rindes de la deuda española quiebran el dique del 6%, y sin embargo Wall Street sube. Las Bolsas europeas también (salvo Madrid), y con ganas que parecían extinguidas. ¿Cómo entenderlo? Le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro especialista en los mercados internacionales, y éstas son las respuestas.
Gordon Gekko: Claro que tanto va el cántaro a la fuente.
P.: Parecía, esta vez, que España le daba el tiro de gracia a la indefinición.
G.G.: No fue el caso. España está gravitando sólo cuando nos quedamos sin tema. Pero la irrupción de las ventas minoristas -con un avance del 0,8% en marzo que no estaba en los cálculos previos- alteró los planes bajistas.
P.: La confianza del consumidor se puede resentir -es lo que revela la última encuesta de la Universidad de Michigan- pero, lo que es gastar, sigue gastando.
G.G.: Más de lo que uno se imaginaba. Las ventas minoristas treparon el 0,8% cuando sólo se esperaba el 0,3%. Y si uno quita el renglón de autos, que se sabía vendría bien, se repite el 0,8% versus una proyección preliminar del 0,6%.
P.: Estas cifras no están corregidas por el aumento de los precios. ¿O me equivoco?
G.G.: No. Está en lo cierto.
P.: ¿Reflejan un aumento real? ¿O se está gastando más porque hay que pagar más por el galón de nafta?
G.G.: Deje a la gasolina de lado y el aumento es del 0,7%.
P.: No está mal. Pero, aun siendo más que lo que se vaticinaba, el incremento de marzo es menos pronunciado que en febrero.
G.G.: Es más alto que en enero. Si toma el primer trimestre en su conjunto, que sería lo más sensato, lo que se advierte es un rebote importante con respecto al cierre de 2011.
P.: En términos de la recuperación económica, el consumo privado no representa un dolor de cabeza.
G.G.: Tal cual. Y si se afianza la mejoría observada en los mercados de trabajo, tampoco tendría que perjudicar más adelante.
P.: Wall Street subió de la mano de las ventas minoristas. Es curioso: cayó cuando se alejó la expectativa de que la Fed podía estar incubando una tercera versión de la expansión monetaria no convencional (el QE3). Con estas cifras de gasto privado sí que no hay chances de QE3.
G.G.: Correcto. Hoy (por ayer) Susan Pianalto, presidenta de la Fed de Cleveland, comparó a la economía con un caballo pura sangre. Y dijo: «Hemos pasado de caminar a trotar». Es un avance, aunque estemos «lejos de galopar».
P.: Me pareció una mudanza interesante de sensibilidad.
G.G.: Es una buena señal. Quiere decir que hay vida en la Bolsa más allá de la promesa de anabólicos.
P.: También talló el balance de Citigroup. No fue tan bueno, las utilidades mermaron, pero los inversores lo deben haber juzgado como excelente. En estos momentos que el Dow sube el 0,75%, la acción de Citi acaricia el 2%. ¿Cómo se entiende esa reacción tan favorable?
G.G.: Como la descompresión que provoca el alivio.
P.: Pudo haber sido un balance peor.
G.G.: Así es.
P.: Los balances conocidos hasta la fecha no han traído contratiempos. Ya habíamos puntualizado que las expectativas se habían rebajado a un extremo. Pero ello nunca ocurre por nada. Algún riesgo de percance habría.
G.G.: Seguro. Y no se ha verificado. El 75% de los balances difundidos ha superado con holgura lo que el consenso aguardaba de ellos. Los cuatro balances relevantes de la semana pasada, por caso, batieron los pronósticos.
P.: En otro momento pudieron haber sido el catalizador de una nueva pierna alcista. Hoy por hoy lucen más como el amortiguador de un retroceso. No lo impidieron, pero sí lo suavizaron.
G.G.: Están permitiendo también que el mercado corrija por la vía de una rotación de papeles. Fíjese lo que ocurre hoy: Apple cae y la merma desde los máximos es importante, el 8%. Lo mismo pasa con Priceline. O Google, a pesar de sus buenos estados contables. Son otros papeles -que no estuvieron en boga- los
que se abren camino.
P.: Las tecnológicas ceden el liderazgo. ¿Hay quien pueda tomar la lanza en su reemplazo y encabezar una nueva acometida?
G.G.: Si la Bolsa va a dar un zarpazo es mucho pedir que Apple embista y clave otro récord en la estratósfera. No hay sector más sobrecomprado que tecnología y es lógico que pida descanso.
P.: ¿Qué es lo que está en las antípodas, lo más sobrevendido?
G.G.: Energía, materiales, servicios públicos.
P.: Parece arduo ensayar una cruzada con esa monta y a dos semanas de mayo.
G.G.: Deberían ser los bancos. Que ya mostraron capacidad de reacción desde diciembre y que, en materia de precios y valuación, no están muy estirados.
P.: La buena noticia es que los bancos están aprobando el examen de los balances.
G.G.: Y no se les tenía mucha fe. Por eso el alivio.
P.: Igual pienso que debería arreglarse la novela de España.
G.G.: Eso sería ideal. Pero tal vez sea mucho pedir. Europa no reconoce las mismas prisas que la Bolsa.
P.: Entonces lo veo difícil.
G.G.: Pero no imposible. Para nada. Mire lo que sucedió hoy: las tasas largas españolas atravesaron el umbral del 6%. Y estamos hablando de cómo repuntaron las Bolsas.
P.: Es increíble.
G.G.: Pero cierto. Y no sólo Wall Street se encaramó otra vez. Todas las Bolsas de Europa lo hicieron, con la excepción lógica de Madrid.
P.: ¿Cómo se entiende?
G.G.: Con dificultad. España no irradia el mismo contagio que antes.
P.: ¿Por qué será?
G.G.: Porque toda Europa está más líquida. Incluyendo el propio Tesoro español y los bancos del país.
P.: Esa falta de contagio, ¿durará? Esta semana Madrid deberá sortear dos colocaciones de deuda soberana. Una tocará mañana (por hoy).
G.G.: La más importante, lejos, es la del jueves. ¿Durará la falta de contagio? España no es todavía una obsesión. No para los mercados. No es el foco de su atención. Ya lo vio con los números de las ventas minoristas. Y, en la últimas semanas. con la estrecha dependencia en los dichos de la Fed. Pero queda claro que no conviene abusar de la tensión porque, a la larga, siempre pasa factura.


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