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Diálogos en Wall Street

Periodista: Bastaron dos días en rojo para que Wall Street rescatara otra vez la prédica que habla de excesos y de "burbujas".
Gordon Gekko: Y eso que un resbalón -1%- no es caída.
P.: El gurú Marc Farber sigue firme con su predicción de un derrumbe del 30%.
G.G.: No tiene sentido que se corra. Sabemos que es condicional, que se anula por buen tiempo, y que permanece pendiente para cuando ocurra el próximo mercado "bear".
P.: Un titular que me llamó la atención: "Si hay algún momento en que los mercados irradiaron una ´señal de vender` es éste".
G.G.: ¿Cómo? ¿Y el "sell in May"?
P.: Bueno, pero no tuvo éxito.
G.G.: Las señalas frustradas, le aviso, son una legión. Y todo indica que seguirán sumando miembros.
P.: "No es tarde para emigrar al cash", era el remate.
G.G.: Eso es más que cierto. Los precios de salida son excelentes.
P.: Pero nadie sale.
G.G.: Ése es el "pequeño" problema. Nos pasamos la mitad del año discutiendo sobre la valuación de las acciones, que no es nada barata, y me sorprendería que no hagamos lo mismo en la mitad que falta. Pero la posición no se tocará a menos que se desate un temporal en serio.
P.: Parecía haber mucha inquietud con el contenido de las minutas de la última reunión de la Fed.
G.G.: En efecto. Acaban de ser difundidas, el mercado les dio una lectura rápida, y ahora luce más distendido.
P.: ¿Business as usual? ¿Nada nuevo?
G.G.: Nada que pueda resultar lesivo.
P.: La Fed nos informa que hay consenso para terminar con la compra de bonos -el famoso QE3- tras la reunión de octubre.
G.G.: Es lo más relevante. Lo que dice mucho sobre la ausencia de grandes novedades.
P.: El "tapering" finalizaría un par de meses antes de lo previsto.
G.G.: Yo diría que en el tiempo que estaba en los cálculos. De hecho, Richard Fisher, de la Fed de Dallas, ya lo había apuntado como una predilección personal. La otra alternativa era dejar un saldo de 5 mil millones de dólares y liquidarlo en la reunión de diciembre. No hacía gran diferencia.
P.: ¿Ve algún impacto?
G.G.: Una leve suba en el tramo corto de la curva del Tesoro. La tasa de dos años está en máximos de los últimos tres años.
P.: ¿Su nivel?
G.G.: El 0,50%.
P.: Tampoco es gran cosa.
G.G.: Que el "tapering" concluya en octubre (en rigor, sería después de la reunión de octubre, o sea, en noviembre) nada dice acerca de cuándo comenzará la suba de las tasas de interés.
P.: Volveremos a perseguir a Janet Yellen para que nos dé una pista. Las minutas, ¿adelantan algo?
G.G.: En síntesis, que no hay prisa. Y Yellen, después de la gaffe de los "seis meses", no querrá repetir el error de entrar en precisiones.
P.: En todo caso, la suba de tasas quedará para 2015.
G.G.: De diecisiete opiniones oficiales en la reunión de junio, uno sola quería empezar este año. Así que es muy claro.
P.: La economía empezó el año con pie flojo y pésimo clima, pero el mercado laboral está recortando el desempleo a la velocidad del rayo. Y la inflación, con todas las salvedades que se pueden plantear, asomó su rostro por primera vez en mucho tiempo. ¿Cómo lo toma la Fed?
G.G.: Las minutas de Yellen son distintas a las de Bernanke. Son más previsibles una vez que se leyó el comunicado que las precede. Aquí no hay "gato encerrado". La Fed está cómoda con la partitura que ejecuta. No ve razones para alterarla ni para acelerar sus tiempos.
P.: ¿Cree que así Wall Street retomará su empuje natural?
G.G.: No hay moros en la costa. Y Alcoa estrenó la temporada con un óptimo balance. Sube casi un 5%. O sea la señal que era de venta, ahora es una generosa luz verde. Aunque pienso que no está de más pisar con prudencia.


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