17 de marzo 2015 - 00:23

Diálogos en Wall Street

Al filo de la reunión de la Fed, Wall Street se somete a un sube y baja infernal. ¿Qué resolverá Janet Yellen? Contesta Gordon Gekko desde Manhattan Sur.

Periodista: Un día baja 200 puntos, al otro los recupera. No le resulta fácil a Wall Street definir su posición.

Gordon Gekko:
Espera la señal de la Fed.

P.: Se descuenta que la Fed dejará de ser "paciente" el miércoles (mañana) y trascartón despejará el camino para una suba de tasas en junio.

G.G.:
Es lo que se quiere corroborar. Hay muchos temas en danza como para asumirlo de antemano.

P.: Wall Street titubea, aunque hoy (por ayer) el índice S&P 500 rebotó con fuerza y volvió a traspasar, en alza, la media de 50 ruedas. En cambio, el Dax alemán cruzó como poste caído su anterior récord y cotiza en los máximos de 12 años. ¿Será que las Bolsas europeas pueden desentenderse de la decisión que tome la Fed?

G.G.:
Una Fed muy agresiva no tendrá oposición. Ni adentro ni afuera.

P.: ¿No ve factible que se produzca un divorcio y que las Bolsas europeas puedan seguir su ruta alcista mientras Wall Street padece la amenaza de la suba de tasas de interés en EE.UU.?

G.G.:
Si ese fuera el caso, pienso que Europa no irá muy lejos. Ya hablamos hace tiempo de que las Bolsas europeas podían liderar el proceso de ascenso, pero ello requiere que Wall Street participe aunque sea muy a la zaga.

P.: La reunión durará dos días y al final, más allá del comunicado de rigor, Janet Yellen ofrecerá una conferencia de prensa. Es un momento óptimo para conocer el pensamiento actualizado del banco central y sus detalles. ¿Qué cree que dirá Yellen?

G.G.:
La idea de la cuenta regresiva está firmemente instalada. Pienso, sin embargo, que Yellen repetirá la estrategia del "tapering", la que usó para desmon-

tar sin trauma el QE3. Como las condiciones de los mercados ya son de por sí bastante agitadas, no la imagino machacando los temas delicados con mayor virulencia.

P.: Usted le dio mucha importancia al regreso del dólar fuerte, y al hecho de que sus efectos no son diferentes a los que produciría una suba de tasas.

G.G.:
Eso no se discute. Basta revisar los números. En los últimos seis meses, el dólar trepó el 18% versus una canasta de divisas (dollar index) y salvo un puñado de materias primas que se puede contar con los dedos de una mano, el resto se desplomó en Chicago. Algunas cayeron un dígito alto como el algodón, el oro y el cacao. Otras orillaron el 20%: el azúcar, la avena o el jugo de naranja. El gas natural retrocedió más del 35%. Y sabemos que el petróleo se hundió más del 50%. Una suba de tasas hubiera provocado un impacto parecido.

P.: El asunto es que el dólar sube, entre otras razones, porque se prevé que la Fed eleve sus tasas. Si el banco central patea la pelota afuera, el dólar se resentiría y podríamos volver, en un extremo, a fojas cero...

G.G.:
La Fed va a subir las tasas de interés. Su tarea no concluye hasta volver con éxito a la normalidad. Y las tasas cero, con una economía en expansión desde mediados de 2009 y con una tasa de desempleo en un 5,5%, son una anomalía. Vamos en dirección de una suba que la Fed quiere comenzar antes que termine el año. La incertidumbre está muy acotada. ¿Será en junio? ¿O se podrá estirar hasta septiembre?

P.: Sé que usted milita en el campo de los que escogen septiembre, pero, hoy por hoy, es una minoría. ¿O me equivoco?

G.G.:
No se equivoca. Junio es el mes que concita el favoritismo. En parte, porque las voces más recientes de la Fed se han ocupado de destacarlo.

P.: Siendo así, este año el famoso "sell in May" tendrá más sentido que nunca.

G.G.:
Digamos que el calendario se adelantó un par de meses. Pero la Fed quiere desalentar las visiones determinísticas. Y en eso estoy en un todo de acuerdo. La economía y las condiciones financieras tendrán que justificar la suba de tasas al momento de efectuarla. Habrá que ver cómo se llega a junio.

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