1 de julio 2011 - 00:00

Dicen en el campo...

Eduardo Buzzi
Eduardo Buzzi
... que para los productores la nota de la semana, sin duda, fueron la ola de frío y las nevadas (en algunos casos copiosas y extraordinarias) en varias localidades. A esto se agregó el recorte energético que vuelven a sufrir, como en inviernos anteriores, varias industrias del interior del país que le complican los procesos pero, también, la compra y recepción de materias primas, muchas de ellas agropecuarias. Todo esto llevó, por ejemplo, a la suspensión de la cosecha de limones en Tucumán, por citar sólo un caso. Aun con las complicaciones, igual hubo margen para que la Mesa de Enlace hiciera su tercera reunión con el Fondo Fiduciario, también sobre trabajos de los CREA, esta vez sobre lechería, marcando una inversión anual superior a los $ 15.000 millones, que sorprendió a más de uno. Igual, y aunque las perspectivas internacionales son muy buenas para la actividad, la producción sigue estancada en alrededor de 10.000 millones de litros anuales. También, en el caso de la Rural, hubo una nueva visita política, en este caso, de Elisa Carrió y hasta un club como Chacarita Juniors realizó una reunión con algunos simpatizantes destacados y donde el sector agropecuario no fue ajeno.



... que varios sobresaltos sufrieron los miembros de la Mesa de Enlace que volvieron a reunirse para la presentación lechera. Es que de entrada nomás un ruidoso grupo, con pancartas y redoblantes, los recibía en la vereda, haciendo rememorar algunos hechos de 2008. Sin embargo, las cosas no pasaron de un susto ya que el piquete correspondía a una empresa lindera donde exigían la presencia del ministro de Trabajo y candidato a vicejefe de la Ciudad, Carlos Tomada. Ya adentro, la nueva ausencia del titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, hizo que muchas miradas se dirigieran hacia el vice, Julio Currás, que parecía el primer sorprendido. Luego se supo que una situación personal de un miembro de la cúpula federada había obligado a Buzzi a emprender un rápido regreso a Rosario. Para completar, ni bien comenzó el ágape un corte de luz dejó el salón totalmente a oscuras. Igual allí se escucharon varios comentarios de distinto tenor, aunque tal vez el más sorprendente fue el del actual ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quien no sólo afirmó que «la Argentina aporta previsibilidad a la producción mundial de alimentos», sino que pronosticó para 2020 alrededor de 150 millones de toneladas de cosecha. Se sabe que el ministro no es un profundo conocedor de la materia, pero la Argentina ya debería estar rondando ese volumen sólo con que hubiera crecido al ritmo de los países vecinos, y eso sin contar los incrementos que va a seguir aportando la tecnología. Por otra parte, un porcentaje importante de la volatilidad de los mercados agrícolas se le endilga al país debido a sus continuas restricciones a las exportaciones, y así se lo hicieron saber recientemente en un foro internacional.



... que también se comentaban los resultados de Misiones, donde el oficialismo se impuso. La provincia, sin embargo, enfrenta problemas con producciones tradicionales como el tabaco, en franco retroceso, y que igual mantiene casi el 10% de retenciones, a pesar del compromiso de hace dos años de la propia presidente Cristina de Kirchner de remover el gravamen. Para colmo, allí dicen que todavía se les adeudan planes forestales desde 2006, lo que constituye una de las causas de que se haya frenado fuertemente el ritmo de plantación. En igual sentido se menciona al lino, que casi está desapareciendo, a pesar de lo cual mantiene un 23% de retención, lo que para algunos justifica el contrabando hormiga (hasta 300 kilos salen como mercadería acompañada) con que se va a Bolivia, donde, naturalmente, no sufre semejante quita. Igual ocurriría en Santo Tomé, rumbo a Brasil. Otro comentario inquietante fue el que señala que, al igual que en trigo, aún quedan unos 4 millones de toneladas de maíz sin vender, lo que afecta la ecuación (y el estado de ánimo) de los productores. Mucho más positivo fue lo que se escuchó durante la degustación de maltas y blends con que los directivos de Chacarita agasajaron a un grupo de socios. Es que el whisky se hace con malta de cebada o de otros granos, y eso marca la característica de cada región, especialmente en Escocia, reconocida por esta bebida. Luego, cada «maestro» mezcla las maltas y obtiene el blend que se exporta desde hace más de 150 años a cada rincón del mundo (hay unas 40 «marcas» reconocidas). El viejo país europeo sustenta el 18% de su economía en el golf y otro tanto en el whisky. Eso sí que es valor agregado, denominación de origen y, especialmente, objetivos claros, decían los asistentes.

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