17 de febrero 2012 - 00:00

Dicen en el campo...

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
... que, nuevamente se volvió a tensar la relación entre el campo y el Gobierno, a partir de los dichos oficiales de esta semana, intentando minimizar la sequía, lo que volvió a descolocar al ministro del área, Norberto Yauhar, que apenas se estaba recomponiendo de su mal arranque, allá por diciembre, cuando llamó a «desdramatizar» la seca. Ahora, sin embargo, mientras parecen tejerse nuevamente sutiles alianzas con la Mesa de Enlace, y se espera que se concrete el otorgamiento de ayudas directas y créditos por más de u$s 600 millones, fue la propia Presidente la que revolucionó el avispero, entre otras cosas, solicitando que «no le pidan más plata al Gobierno» y que, más vale, se cubran con «seguros agrícolas». La respuesta no se hizo esperar, desde los que explicaban el «costo» del seguro multirriesgo (y no «multifacético», como dijo un funcionario), hasta los que explicaron que en los países donde está instaurado (Brasil, EE.UU., etc.) la prima es subsidiada por el Gobierno, pasando por lo que bastante enojados consideraron que si el estado «toma» en concepto de retenciones, unos u$s 10.000 millones adicionales por año del campo, bien puede «devolver» parte de estos fondos en forma de cobertura, para evitar los graves desfases económicos que, por ejemplo, se prevén para esta campaña. Se estima que para el multirriesgo, el costo de alrededor del 8% del valor del cultivo por hectárea cubierta, es demasiado alto, especialmente cuando los precios de la producción, además de las retenciones, están artificialmente recortados por las intervenciones oficiales al mercado (sobre todo en trigo y maíz). Se estima que hoy, al margen de las retenciones, las diferencias entre el FAS teórico y el que realmente se paga, rondan los u$s 30 por tonelada en ambos cereales. Lo concreto es que Yauhar debió salir nuevamente a aplacar los ánimos, prometiendo que en 90 días habrá un sistema de coberturas (se supone que lo deberá votar el Congreso en Ordinarias) que, probablemente, tome como base la propuesta que esa misma cartera había avanzado mucho en la era de Felipe Solá.

... que, el tema de costos es lo que justificaría la aún baja cobertura con multirriesgo en el país, al margen del hecho de que no todas las compañías lo tienen, ya que requiere una larga y completa serie estadística que pocos poseen. Pero, también durante las idas y vueltas del tema en la semana, surgió un dato interesante, sobre todo porque da cuenta del deterioro que venían sufriendo los cultivos, aun antes de la explosión «mediática» de la seca, hacia fines de diciembre. El caso es que un operador de seguros reconoció que ya en diciembre se estaban recibiendo varias «bajas» de seguros de granizo, lo que indica claramente que los productores no estaban dispuestos a seguir pagando primas por un cultivo cuya cosecha iba a ser muy baja o nula. Pero mientras se discutía todo esto, en el interior se disparaban varias asambleas, por lo que la asignación de los créditos comprometidos debiera ser inminente como para «calmar las aguas». Aún así, hay escollos técnicos que superar, especialmente en lo que hace a los fondos para los productores más chicos, no bancarizados, etc. Sin embargo, algún memorioso recordó la década del 90 cuando gracias a un director santafesino del Banco Nación, se logró zanjar el impedimento para esta categoría que, finalmente, recibió hasta u$s 10.000 por productor (montos que fueron devueltos prácticamente en su totalidad). Desde entonces el sistema se recuerda como «los créditos de honor de Arturo Di Pietro».

... que resultó bastante llamativa la versión de que el empresario, Miguel Abrucese, uno de los principales referentes del programa oficial «Carne para todos», sería de la partida de los que acompañan al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, a Angola. La pregunta es, si tal como adelantó Ámbito Financiero hace un mes atrás, quedaran al menos 6.000 toneladas de Cuota Hilton sin completar su exportación en este ciclo (a pesar de su precio extraordinario), entonces qué carne le va a exportar la Argentina a Angola a precios mucho menores. Otro dato llamativo, aunque en este caso internacional, provino de Jannet Sheeran, directora del Programa Mundial de Alimentos, quien aseguró en Davos que «el 40% de los alimentos que se producen se pierden entre la cosecha y el consumidor». Todo esto mientras se agudizaban los calores, humedad, la falta de gasoil (en el interior hace tiempo que se paga $ 6 o más el litro, y aún así no siempre se consigue), y trascendía la nueva normativa por la que los impuestos de exportación debían pagarse adelantados, o sea, antes incluso del embarque, directamente al pedir el permiso de embarque. Un «prepago» liso y llano

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