6 de octubre 2010 - 00:00

Difunden audios que demostrarían la intención de matar a Correa

Quito - El Gobierno de Rafael Correa amplió hasta el viernes el estado de excepción que debía finalizar ayer, mientras la agencia oficial de noticias Andes reveló grabaciones de la central de comunicaciones de la Policía Nacional que darían cuenta de que los golpistas tenían intención de matar al presidente.

Correa parece buscar tiempo para resolver cómo reorganiza la Policía, cuyos efectivos lo mantuvieron secuestrado el jueves pasado en un hospital, además de agredirlo físicamente y de tomar el Parlamento.

Con la continuación del

estado de excepción, ayer fueron reemplazados por militares los policías que se encargaban de la seguridad de Correa, del Palacio de Gobierno y de la sede de la Asamblea Nacional, medida que se mantendrá hasta que el mandatario disponga lo contrario. «La Policía que estuvo aquí ha perdido toda mi confianza», dijo el presidente de la Asamblea, Fernando Cordero, quien suspendió las sesiones hasta mañana.

En tanto, las grabaciones difundidas ayer reproducen diálogos entre supuestos policías que hablan mientras Correa está retenido en el Hospital Policial e instan a matarlo, lo que tornaría aún menos creíbles las interpretaciones de que no se trató de un intento de golpe.

«Mátenle»

«¡Que lo maten a Correa para que se acabe esto, que lo maten a Correa y se acaba!» y ¡»Mátenle, mátenle al presidente!», «No le dejen salir a ese hijo de puta, primero que firme (las peticiones de la Policía) de ahí (que) salga; si no, sale muerto ese cabrón», señalan algunos segmentos.

«El man no sale hoy», «Mátenlos, boten bala, dispárenlen», «Embósquenlen», «No lo dejen salir a ese maldito», «Ese man no sale si no firma», «Maten a ese hp de Correa», «Corten el fluido eléctrico», «Ese señor tiene que asegurarnos nuestra amnistía completa, tiene que asegurarnos nuestra supervivencia», decían las conversaciones grabadas.

En la misma cinta se escucha a personas que coordinaban a los sublevados para enfrentar al Ejército, mientras otras llamaban al orden y a dejar salir al mandatario. «A ver compañeros, no hablemos de asesinato», «Mantengan el orden, permitan que salga el presidente» y «Déjenle que se vaya esa mierda de presidente», rezan otros mensajes.

Durante y tras la revuelta, el mandatario denunció un intento de golpe de Estado y asesinato, y responsabilizó al derrocado ex mandatario Lucio Gutiérrez, quien negó la acusación.

En el marco de la investigación judicial, ayer fue detenido Fidel Araujo, miembro del partido Sociedad Patriótica y cercano colaborador del ex presidente Lucio Gutiérrez. Según se informó, Araujo aparece en imágenes tomadas en el Regimiento Quito de la Policía Nacional, en las primeras horas del motín.

Los policías se sublevaron para exigir la derogatoria de una ley que eliminó bonificaciones para todos los servidores públicos. Para ello, lanzaron gases lacrimógenos contra Correa cuando intentaba dejar el Regimiento Quito y lo agredieron físicamente. Luego lo secuestraron en el hospital de la Policía Nacional, a la vez que un grupo civil afín a Gutiérrez tomó por unos instantes el canal público TV Ecuador.

Con la entrada en vigencia el lunes de la norma que generó la reacción policial, el gobernante aumentó los sueldos para policías y militares en cuatro rangos, entre u$s 400 y u$s 540, como parte de una homologación salarial pendiente desde 2008. A su vez, el Gobierno indicó que la acción penal será dirigida contra los cabecillas y los más violentos, pero no contra todos los efectivos que participaron de la asonada.

En las declaraciones a la radio colombiana RCN, que dirige el ex vicepresidente Francisco Santos, primo de Juan Manuel Santos, Correa dijo que lo del jueves fue un «complot para poner a las Fuerzas Armadas en contra del Gobierno, y desestabilizarlo». «Yo vengo de la academia, esto es algo inaudito; mi Gobierno busca la vida, no la muerte, y en esto hemos tenido cinco muertos y decenas de heridos; esto me tiene totalmente destrozada el alma», precisó.

El intento de golpe cobró ocho víctimas mortales, entre ellas un civil, y alrededor de 200 heridos.

Por su parte, el canciller Ricardo Patiño aseveró que «la crisis no ha terminado» y aseguró tener la certeza de que el Gobierno de Barack Obama no tuvo relación con la crisis política, aunque no exculpó a «grupos (de Estados Unidos) no controlados por el Gobierno».

Agencias DPA, Reuters y AFP

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