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Dilma acorta la crisis: anuncia mañana la nueva cúpula de Petrobras
Maria das Graças Silva Foster no pudo sostenerse al frente de Petrobras, la compañía más emblemática de Brasil. Hasta su amiga, la presidenta Dilma Rousseff, terminó soltándole la mano ante la sucesión de escándalos y desmanejos contables.
Según informó el diario O Globo, cinco directores de la compañía mixta pero controlada por el Estado, estragada por denuncias de corrupción y una enorme pérdida de valor en los mercados, decidieron anticipar sus salidas tras la reunión que mantuvieron el martes a la noche con la presidenta, Maria das Graças Silva Foster.
La jefa de Petrobras se había encontrado poco antes y por más de tres horas con su amiga Rousseff, y la decisión de la mandataria de remover a la cúpula les hizo entender a los directores que no tenía sentido prolongar la transición.
Los directores que renunciaron son José Formigli (del área de Exploración y Producción), Almir Barbassa (Finanzas), Alcides Santoro (Gas y Energía), José Figueiredo (Ingeniería) y José Cosenza (Abastecimiento).
Sólo seguirán en funciones los titulares del área corporativa y el de Gobernanza.
El valor de Petrobras en la Bolsa de San Pablo se desplomó en 55.550 millones de dólares, un 58%, desde octubre último, cuando la entonces mayor empresa de Brasil informó que estaba contabilizando los desvíos de dinero que no llegó a sus arcas.
La crisis también llevó a las tres grandes agencias de calificación de riesgo (S&P, Moody's y Fitch) a rebajar la nota de la petrolera hasta el escalón más bajo dentro del grado de inversión.
Los rumores de que Rousseff finalmente había aceptado la renuncia de Foster provocaron una impactante suba de las acciones de la empresa en San Pablo tanto el martes, cuando escalaron un 15%, como en la apertura de ayer, cuando subieron un 7% antes de perder ritmo.
Después de la confirmación de la renovación de la cúpula, los títulos frenaron su avance y las acciones ordinarias -con derecho a voto- subieron ayer un 1,12%.
El consejo de administración de la petrolera se reunirá mañana para elegir a su nueva dirección, que será propuesta por el Gobierno.
Según versiones de prensa, Rousseff no quería anunciar la salida de Foster hasta que hubiese decidido a su sustituto, misión que encargó a su ministro de Hacienda, Joaquim Levy, a quien pidió que recomiende a alguien reconocido por el mercado.
Entre los candidatos más citados se destaca Henrique Meirelles, extitular del Bank of Boston y que presidió el Banco Central durante los dos mandatos de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).
También se menciona como posibles candidatos a Rodolfo Landim, un técnico con experiencia internacional y que ocupó una dirección de Petrobras; a Roger Agnelli, que por muchos años fue un elogiado presidente de la minera Vale, la mayor productora mundial de hierro.
Por último, aparece Antonio Maciel Neto, expresidente de Ford y hoy principal ejecutivo del grupo automotor Caoa. Éste tiene una ventaja importante: inició su carrera en Petrobras y fue presidente de la poderosa Asociación de Ingenieros de Petrobras, lo que puede ayudar a eliminar resistencias en el mundo sindical. Así, sería visto como una persona del mercado, pero también capaz de defender el actual régimen regulatorio del presal y la política de contenido nacional impulsada por la petrolera.
El escándalo de Petrobras, que será ventilado por una comisión parlamentaria de investigación, se refiere a sobreprecios, tráfico de influencias y sobornos en millonarios contratos suscritos en al menos la última década y por los que ya están detenidos tres exdirectores y los mayores ejecutivos de varias empresas que eran contratistas de la petrolera.
El caso es explosivo para Rousseff, ya que comandó de hecho la compañía como ministra de Energía y luego jefa de Gabinete de Lula, y desde 2010 como presidenta de Brasil.
Según la fiscalía, los recursos desviados eran distribuidos entre diferentes fuerzas políticas, principalmente el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff y otros de la alianza oficialista.
Petrobras presentó la pasada semana los resultados financieros del tercer trimestre de 2014, pero excluyó de su balance las pérdidas causadas por la corrupción. No obstante, la compañía estimó que sus activos fueron sobrevalorados en 88.600 millones de reales (34.500 millones de dólares) por los sobreprecios en 31 contratos con constructoras y proveedores entre 2004 y 2012.
Esa cifra, sin embargo, incluye la apreciación de los activos provocada por variables como la tasa de cambio y otras, y no tiene en cuenta las pérdidas derivadas del pago de sobornos.
Agencias EFE, AFP, Reuters y Brasil247, y Ámbito Financiero


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