11 de junio 2010 - 00:00

Diputado opositor, con mejores argumentos

A pesar de la declaración de apoyo unánime de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para reanudar las negociaciones, el Gobierno británico aseguró que la discusión sobre la soberanía de las islas Malvinas está sujeta a la voluntad de los kelpers.

«Sintieron la presión internacional», describió el vicecanciller Victorio Taccetti ante el alumnado de la Universidad de Belgrano (UB) en referencia al comunicado del Foreign Office. «Tenemos que lograr que ese consenso sea cada vez mayor. No son políticas de un día. Estamos en esto desde hace muchos años y vamos a seguir presionando». «Ellos aluden al principio de autodeterminación de los isleños, que son británicos en suelo argentino, el Gobierno del Reino Unido desconoce que hubo población argentina expulsada», completó Taccetti en su participación. «Hacia el futuro seguiremos con la estrategia de presión para generar una situación cada vez más incómoda a Gran Bretaña», finalizó el vicecanciller.

Avelino Porto, rector de la UB, y el Observatorio Malvinas, espacio de debate integrado por legisladores, diplomáticos, militares y académicos, organizaron ayer una jornada de reflexión en coincidencia con la efemérides de la «Reafirmación de los derechos soberanos sobre las islas Malvinas, islas del Atlántico sur y sector Antártico». Entre los panelistas estuvieron Ruperto Godoy, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja, el diputado Federico Pinedo, del PRO (quizá el más sólido a la hora de proponer ejes para abordar la temática bajo análisis); los fueguinos Nélida Belous, de Proyecto Progresista, y Rubén Sciutto, de FPV (ambos apelaron al riesgo de la improvisación, que suele jugar en contra cuando escasea el conocimiento del problema, aunque salieron del brete con sensiblería); y el ministro de Educación, Alberto Sileoni (casi con un discurso de barricada, mechó la lectura con producción propia, erró la fecha de la capitulación argentina, usó cierta terminología extraña al público de alumnos: «en mi ministerio somos todos malvineros», «nunca más a las armas para resolver la cuestión Malvinas», «a esta causa hay que militarla, debemos tener memoria de militancia»; antes había abierto su presentación con el latiguillo, «buenos días a todos y a todas»). El panelista de Defensa fue Alfredo Forti, secretario de Asuntos Internacionales, quien esquivó el asunto más espinoso de su metier, las implicancias que tiene la explotación ilegal de un recurso no renovable. ¿O no se han esbozado hipótesis de prevenir el avance de intereses extranjeros en otro recurso, el agua potable? El ministerio podría contribuir con un paraguas radar -hoy inexistente- para controlar aeronaves que, según versiones publicadas en portales patagónicos, van y vienen del continente a Malvinas sin autorización oficial. Eso sí, martilló con la matriz que gusta a la jefa castrense: enrostrar el fracaso diplomático contemporáneo a la campaña militar de la Junta Militar de entonces, como si no hubiesen pasado ya 27 años de gestión política democrática. El debate se clausuró y no hubo espacio para las preguntas.

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