Así, el proyecto consiguió 239 votos a favor, sin abstenciones ni negativos. La idea, de todas formas, obliga a blindar las sucursales y, aunque es un comienzo, no aporta soluciones al problema de inseguridad que los ciudadanos deben enfrentar cuando salen a la calle.
El proyecto, que ahora debe pasar al Senado, les da seis meses de plazo a los bancos para instrumentar una serie de medidas extra de seguridad en sus sucursales para evitar el accionar de «marcadores» y las clásicas salideras. En realidad, los proyectos estaban en tratamiento desde hace meses, pero fue el caso de Carolina Píparo y la muerte de su bebé tras una salidera lo que apuró las conciencias en Diputados, aunque en un proceso tardío ya que el Banco Central analiza ya medidas similares que no necesitan de una ley para su aplicación.
Las «medidas mínimas de seguridad que deben adoptar los bancos y las cajas de ahorro», algunas de ellas ya existentes, obligan a instalar:
Durante el debate, Carlos Heller explicó que «el proyecto de Milman no hace más que reproducir las resoluciones del Banco Central, salvo por pequeñísimas palabras», por lo que algunas de esas medidas podrían aplicarse en los bancos antes que el Senado convierta el proyecto en ley.
Por lo demás, todos los bloques defendieron la idea después que una moción de Fernando Pino Solanas triunfara en el recinto para comenzar la sesión con el proyecto sobre seguridad bancaria, posponiendo para el final el debate sobre Papel Prensa, un triunfo que festejó el kichnerismo. Así, tras un cuarto intermedio para decidir el armado del debate, comenzaron los discursos.
Milman, que impulsó el proyecto en la Comisión de Finanzas, explicó: «Estas medidas conciernen y preocupan a los ciudadanos; la Argentina hoy parece la región mas violenta del mundo. Esta ley apunta a la prevención, porque hay 25 o 26 delitos de salideras por día denunciados».
El kirchnerista Alejandro Rossi afirmó que «en los legisladores está la base de obtener estándares de mejores condiciones de prevención», aunque aclaró luego que el proyecto no alcanzaba para terminar con las salideras bancarias.
Felipe Solá denunció que en el Gobierno «no hay una política de seguridad... Los medios chorrean sangre y buscan los momentos más duros de los deudos para transformarlos en consejeros de la seguridad», cuestionó.


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