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Disputa por fondos judiciales con la Corte aparece en Bicameral
• SERÁ EN AUDIENCIA POR REFORMA PROCESAL PENAL.
• VUELVE ESPECULACIÓN POR AMPLIACIÓN DE LA CORTE.
La incursión de Vázquez a la Bicameral dedicada a la reforma será acompañada por un concepto que el oficialismo estimula desde la semana pasada que es el de una apertura a la negociación a partir de los planteos de los gremios de empleados y jueces. Es el único camino que podría garantizar que el debate no pase del Congreso a los tribunales. Además, Vázquez es jueza laboral y tiene un vínculo de larga data con Julio Piumato, jefe de los judiciales y con asiento en la CGT opositora.
La camarista expondrá su visión sobre el reparto de los fondos judiciales. Será la primera oportunidad de incorporar ante los legisladores la idea de que los ingresos no tributarios de la Justicia deberían repartirse de otra manera entre la Corte y el Gobierno. Otra posibilidad sería establecer que antes de repartir el presupuesto judicial se garantice el pago de los sueldos, que es el motivo por el cual el Consejo es deficitario (afronta el 85% de los sueldos de los tribunales de todo el país). Vázquez ya le ha planteado estos asuntos a Ricardo Lorenzetti, quien por ahora prefiere no tratar esas cuestiones porque el titular de la Corte entiende que antes de cualquier reforma el Ejecutivo debe abonarle al máximo tribunal una deuda millonaria en concepto de infraestructura.
En realidad, si se observa con perspectiva, el escenario de estas discusiones ha evolucionado favorablemente para los intereses de la Corte. En 2013, en plena disputa por la reforma judicial, el entonces ministro Hernán Lorenzino fantaseó con tomar el fondo de ahorros de la Corte e intercambiarlo por bonos del Tesoro. Esa avanzada llevó a que la Corte en pleno amenazara con renunciar.
Vázquez ya ha redactado proyectos de ley relativos a reformas presupuestarias. Es una carta que por ahora el kirchnerismo no juega. En la Corte descuentan que esa batalla se inicie con trámite legislativo. En reiteradas ocasiones, en los acuerdos de los días martes, los ministros han mencionado la posibilidad de que el Gobierno modifique el decreto presidencial -que firmó Néstor Kirchner durante su administración- que establece el reparto de fondos en la Justicia. Una profecía hasta ahora no cumplida, pero latente.
En la Magistratura, Vázquez mantiene buena sintonía con el kirchnerismo, a pesar de cierto desacuerdo en los últimos días sobre quién podría ocupar el cargo de secretario general en el Consejo de la Magistratura, oficina hoy por hoy a cargo de Susana Berterreix. El oficialismo tendría interés en promover para ese destino a Juan Carlos Cubría, secretario en la Comisión de Administración e hijo de la jueza María Servini. Implicaría un gesto, porque Cubría también es cercano a la Corte. Hace dos años, el máximo tribunal lo esponsoreó para la oficina que hoy ocupa, que, según el tema, es estratégica. Una maniobra que sirve para entender la capacidad de la jueza y sus contactos. Su aporte más reciente había sido una breve mentoría al debutante Laureano Durán, a cargo del juzgado electoral de la provincia de Buenos Aires.
La Magistratura propicia otros frentes entre el Gobierno y la Corte. Recientemente, en una reunión en Balcarce 50, se consultó sobre la creación de las cámaras de Casación en distintos fueros. Era una respuesta del oficialismo para reducir el flujo de causas que llegan a la Corte y que no fue alcanzada por el fallo que anuló la reforma judicial.
Esa demora, que en el oficialismo es interpretada como una desidia conveniente, generó que durante el fin de semana resurgieran los comentarios sobre una eventual reforma en la composición de la Corte como una réplica a las todavía inexistentes instancias de Casación.
Es una parada compleja porque en las últimas ocasiones, la más reciente hace diez días, la Presidente se habría manifestado por la negativa en cuanto a la ampliación, a pesar de que parte de su entorno directo desea esa reforma y la promociona con entusiasmo.
La novedad adicional de las últimas horas es que habría una gran predisposición de los senadores del peronismo a promover esa modificación con tal de ubicar hombres propios en la Corte y facilitar los 2/3 para dicho fin. Ayer por la tarde este giro motivaba contactos con Carlos Reutemann (será interesante observar cómo influiría su decisión en el espacio que comparte con Mauricio Macri). El 9 podría ser un número escaso para las aspiraciones de un partido que se entiende a sí mismo como competitivo de cara a las presidenciales.
Al mismo tiempo, las especulaciones más reservadas apuntan a que un cambio tan radical en las alturas de la Corte podría devenir en renuncias que el kirchnerismo espera pero que por ahora no se materializan. Una de ellas es, obviamente, la de Lorenzetti.


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