20 de enero 2012 - 00:00

Doble moral pone en riesgo el ascenso del precandidato

Newt Gingrich ayer, al autografiar el libro El Nuevo Demócrata, una parodia de la administración de Barack Obama (caricatura incluida).
Newt Gingrich ayer, al autografiar el libro El Nuevo Demócrata, una parodia de la administración de Barack Obama (caricatura incluida).
Washington - La segunda esposa de Newt Gingrich, aspirante a la candidatura presidencial republicana, reveló ayer en una entrevista que su exmarido le propuso tener «un matrimonio abierto» para poder mantener una relación con su entonces amante.

Marianne Gingrich
explicó que su exesposo le pidió que lo «compartiera» con su amante, Callista Bisek, algo a lo que se negó y por lo que su matrimonio concluyó.

«Vino y me dijo que quería seguir casado conmigo y a la vez mantener una relación con su Callista», dijo Marianne Gingrich, en una entrevista que se emitió anoche en ABC. Sus declaraciones suponen un duro golpe para un político que busca exhibir credenciales muy conservadoras.

Según Marianne, Newt Gingrich se quejaba de que «lo quería sólo para ella» y que a Callista no le importaba que «él siguiera casado». «Eso no es un matrimonio», precisó Marianne.

Marianne y Newt Gingrich estuvieron casados durante 18 años, pero en la última época el entonces presidente de la Cámara de Representantes sostenía una relación amorosa con su asistente del Congreso, Callista Bisek, con quien se casó posteriormente, en 2000.

Callista Gingrich, que apareció de manera constante en la campaña de su esposo como candidato presidencial, es la tercera mujer del aspirante republicano.

Además, Marianne se lamentó de que Newt Gingrich mantuviera relaciones con Callista en el dormitorio en su apartamento de Washington.

«Él siempre me llamaba de noche y siempre terminaba con un te quiero. Bueno, pues ella estaba escuchando», agregó Marianne, quien aseguró que Newt Gingrich nunca le pidió perdón por su comportamiento.

La infidelidad y ruptura del matrimonio de Gingrich coincidió en el tiempo con la vehemente condena por parte del expresidente de la Cámara de Representantes de la conducta inmoral del entonces presidente Bill Clinton, por su relación con Monica Lewinsky, becaria de la Casa Blanca
.

Gingrich, quien se encuentra de campaña de cara a las primarias republicanas del próximo sábado en Carolina del Sur, aseguró ayer en una entrevista a la NBC que no va a «decir nada negativo sobre Marianne».

«Entiendo que a parte de los medios de comunicación de la elite le gustaría hacer cualquier cosa con tal de cubrir las fallas del presidente (Barack) Obama, pero lo cierto es que tenemos mucho de qué hablar sobre los problemas de hoy en día», se defendió.

Agencias EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

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