1 de junio 2010 - 00:00

Duhalde llega a La Matanza, trinchera K en crisis

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Fue el primer ensayo. En octubre pasado, asado de por medio, en San Vicente, Eduardo Duhalde reunió a cien dirigentes del PJ de La Matanza, declarados anti-K, para testear lo que blanquearía el 23 de diciembre: su decisión de volver al ring electoral, como candidato a presidente.

El lomense, experto en caudillismos del conurbano, sondeó la chance de alinear a un puñado de peronistas en ese distrito inmenso como antesala para evaluar el volumen político (y de punteros) con el que saldría a jugar la, quizá, última cruzada de su carrera política: el desafío a los Kirchner.

Esta tarde, a pesar del temor a escraches e incidentes que lo persigue antes de cada acto, el ex presidente y ex gobernador se animará a pisar ese territorio con un acto en La Tablada donde, según le prometieron, habrá siete mil militantes y que Duhalde advierte como una prueba de fuego.

Desde el ACV de Alberto Balestrini, La Matanza entró en todos los diagnósticos y proyectos. Sin el jefe territorial activo, el distrito corre riesgo de libanizarse y el duhaldismo, al igual que el resto del PJ disidente, está dispuesto a usufructuar el vacío de poder que dejó la crisis del vicegobernador.

Duhalde, entre bendiciones genéricas, pretende activar su antiguo esquema de poder, herencia del pierrismo que tropezó con Balestrini en 1999. Ese esquema se diversificó y aterrizó, en 2009, cerca de Francisco de Narváez aunque, algunos socios, como Rubén Ledesma, luego despegaron del «Colorado».

Ledesma, uno de los primeros bonaerenses que apostó por Kirchner -pero que se tuvo que conformar con un contrato como asesor presidencial cuando el patagónico se asoció con Balestrini- también se mueve en medio de la «acefalía» que subyace en el PJ matancero a pesar de los intentos de Fernando Espinoza para ordenar la tropa.

Hay más: ecuménico, Kirchner habilitó a Miguel Saredi, que lo visitó en Olivos con María del Carmen Alarcón, a salir a caminar La Matanza. Saredi pasó por el Mercado Central, reducto neurálgico del poder local y base de poder o de despegue de casi todos los actores del distrito.

Soportes

Pero, como en todo el armado territorial del bonaerense, el soporte principal es sindical: Jerónimo «Momo» Venegas con su Corriente Sindical Juan Perón y Luis Barrionuevo con la CGT Azul y Blanca, son los que montan y sostienen el dispositivo primario sobre el que pivotea Duhalde.

De hecho, esta tarde -como hizo la semana pasada en Esteban Echeverría, donde Barrionuevo advirtió que «echará al gastronómico que no esté con Duhalde»- se mostrará junto a Venegas, ordenador también de la Federación de Agrupaciones Peronistas, especie de PJ bis que reúne a fragmentos del peronismo anti-K.

Surgió con la pretensión de un armado nacional, bajo la ampulosa figura de Confederación, pero se redujo al más sobrio rango de Federación y obvió, hasta ahora, el lanzamiento luminoso y multitudinario que plantearon al principio. «El Gobierno tiene montada una cooperativa de escraches» se queja Venegas.

El jefe de UATRE y las 62 Organizaciones insiste con la voluntad de competir en la primaria peronista aunque fueron tantas las objeciones que nada indica que aceptarán disputar con Kirchner en el PJ más allá de que aseguren que «podemos derrotarlo como ya lo hicimos en 2009», con De Narváez como candidato.

«Si hay reglas claras vamos por dentro» dijo el «Momo» aunque cuestionó la «animosidad» del esquema K y puso en alerta sobre lo «que son capaces de hacer los muchachos» aunque eso implique «no respetar la voluntad popular».

«Desde la Junta Electoral se pueden hacer muchas cosas», afirma Venegas y lo dice con conocimiento de causa antes de rapear sobre la necesidad de que De Narváez, a quien se asoció en 2009, Duhalde y los demás referentes del PJ disidente confluyan en un mismo armado para 2011.

- Acá hay un solo enemigo: Kirchner. Los que tenemos responsabilidad de una u otra forma, debemos trabajar para eso.

- ¿Incluso Macri?

- Lo de Macri lo veo más difícil.

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