La transformación digital es una realidad que está cambiando el funcionamiento de la sociedad a una escala sin precedentes. En este sentido, tanto empresas como organismos gubernamentales de todos los tamaños están adoptando modelos de negocios digitales, que les permiten responder ágilmente a las cambiantes demandas de los consumidores.
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Hoy, es notable cómo redes tradicionalmente separadas se entrelazan, y cómo las empresas inteligentes están migrando hacia entornos de mayor convergencia e interacción con los usuarios, e incluso con dispositivos e infraestructuras inteligentes.
Así, para aumentar la eficiencia y la rentabilidad, los sistemas de tecnología operacional (OT) tradicionalmente aislados comienzan a converger con las redes informáticas, orientándose hacia la automatización; en la medida en que los edificios se vuelven más inteligentes, la seguridad física y de TI también tiende a la convergencia y, del mismo modo, las redes se expande y contraen dinámicamente, a través de entornos múltiples en la nube, para satisfacer las demandas cambiantes de recursos de computación y carga de trabajo.
Las estrategias de seguridad tradicionales no son suficientes ante los nuevos riesgos. La transformación digital mejora drásticamente la forma en que nos desenvolvemos. Sin embargo, también introduce nuevos riesgos de seguridad y requisitos de cumplimiento.
En este sentido, si se tiene en cuenta que internet, plataforma principal de toda esta transformación, utiliza los protocolos e infraestructura con los que comenzó hace décadas, y se considera que el volumen de datos ha aumentado casi 40 veces en los últimos años, es posible prever que las medidas de seguridad tradicionales para proteger las redes de TI no son suficientes. Por lo que parte del desafío es sustituir el abordaje tradicional de los cambios de infraestructura por proyectos de transformación integrales, en vez de considerarlos como proyectos individuales.
Ante esto, no sólo es necesario ver y proteger todas las infraestructuras y dispositivos, independientemente de su ubicación o tipo, desde un único sitio, sino también coordinar recursos para mejorar la detección, automatizar la respuesta y adaptarse dinámicamente a los cambios de la red.
La protección de redes convergentes amerita una solución que detecte la intención del usuario y del dispositivo, e incluso anticipe en tiempo real las amenazas, que identifique y actualice automáticamente los activos clave, aísle dispositivos o aplicaciones comprometidos, correlacione inteligencia de amenazas entre diferentes redes e industrias, y mapee dinámicamente seguridad relevante a las cambiantes infraestructuras de red, incluso en entornos convergentes.
En este sentido, virar hacia un entorno cada vez más digitalizado, además de requerir un aprovechamiento de tecnologías digitales, demanda mayor agilidad y productividad con el fin de obtener no sólo un mejor desempeño sino mejores resultados comerciales y mejor calidad de servicios.
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