• ¿Cómo debe evaluarse el resultado del referendo?
La aprobación de entre el 97% y el 98% suena convincente, aunque la participación se ubicó en menos del 40%, por debajo de las expectativas de los optimistas. ¿Al Sisi lo tomará como un voto a favor de su candidatura por la jefatura de Estado?
El jefe militar dijo en su última aparición pública antes de la votación: "¡No me comprometan!". Pero pese a la baja participación electoral, sus seguidores pueden interpretar el referendo como un éxito. Es que en la votación de 2012 sobre la Constitución de los derrocados islamistas, solamente votó el 33% del padrón. Por lo tanto, por la nueva Constitución votaron varios millones más de ciudadanos que por la anterior.
• ¿En qué medida se ha definido Al Sisi hasta ahora sobre una candidatura?
El jefe militar la evalúa, pero aún no se ha decidido. En el mismo discurso del sábado pasado declaró: "En caso que me decida a presentarme, entonces eso debe ser deseado por el pueblo".
• ¿Los reparos contra una candidatura podrían llevarlo a dar marcha atrás?
Éste bien podría ser el caso. Como presidente deberá dejar el uniforme, mientras que los militares verán reforzada su autonomía con la nueva Constitución. Si bien la posición del presidente ante el Parlamento es fuerte, no podrá gobernar sin condicionamientos como anteriores jefes de Estado egipcios. Al mismo tiempo, sus compatriotas estarán atentos a cuáles son las mejoras que realmente logrará en el país.
Expectativas
• ¿Qué esperan los muchos egipcios que claman por Al Sisi?
Después de tres años de derrocamientos y sangrientos enfrentamientos, buscan tranquilidad, estabilidad y normalidad. Como en el país aún faltan tradiciones democráticas, está ampliamente propagada la creencia de que solamente un "hombre fuerte" podrá poner las cosas en orden.
• ¿Por qué esto no funcionará?
Desde el golpe de Estado de 1952, siempre gobernaron "hombres fuertes" en Egipto, desde el carismático general Gamal Abdel Naser hasta el desconcertante Anwar el Sadat y luego el falto de visión Hosni Mubarak. Los resultados son poco convincentes. Egipto retrocedió en estas seis décadas en lo que concierne a su capacidad de competencia global, su educación y su salud.
| Agencia DPA |


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