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El 17 peronista, ring para que irrumpan tres presidenciables
Dos postales: arriba, el oficialismo que «abrazó» a Cafiero para darle un despliegue que no consiguió: no fue, salvo Scioli, ningún gobernador; abajo, los peronistas disidentes.
En La Plata, otra vez en el Teatro Argentino, con el PJ bonaerense como soporte, los Kirchner reunieron a la tropa amiga para homenajear a Antonio Cafiero pero, sobre todo, sentar las bases de que ese espacio jugará un proyecto propio en 2011.
Cafiero, sin quererlo, ofreció la oportunidad. Fue cuando, durante un discurso emotivo y equilibrado, llamó a tener un «presidente peronista» en el próximo turno electoral lo que se replicó, desde un sector de las tribunas, con un grito vitoreando a Néstor Kirchner.
No era la intención del veterano dirigente. Su planteo, de hecho, refería a que sólo la unidad del peronismo permitiría un resultado positivo en 2011. Es más: casi sin margen de error se puede afirmar que, para Cafiero, ese candidato no es Kirchner.
En parte, un dato confirma su postura: envió una adhesión al acto de los peronistas disidentes en Obras Sanitarias.
De todos modos, los reunidos en el Teatro Argentino aprovecharon la frase y se colgaron del operativo clamor. Kirchner sólo atinó a sonreír a pesar de que en Gobierno prospera la idea de que, llegado el caso, se podría intentar la reelección de su esposa.
Es, tal como lo adelantó este diario, lo que llaman «operativo señuelo». Más allá del formato final, la juntada del sábado tiene como objetivo plantear que los Kirchner, con el respaldo del PJ bonaerense, apuntan a imponer a un candidato propio en la elección que viene.
Del mismo modo, aunque menos visible, quedó instalada la idea de que Daniel Scioli pretende el mismo sostén para buscar, dentro de dos años, su reelección como gobernador. De hecho, en diciembre, en otro teatro platense, hará su propio lanzamiento: el «2+4».
Los otros
A la misma hora, en Obras Sanitarias, se reunió la contracara del show platense. una porción amplia del PJ disidente, que se expresó a través de cinco oradores, desafió el acto oficial y logró reunir a más de 5.000 personas en ese estadio porteño, entre duras críticas al Gobierno.
Por turnos, hablaron Ramón Puerta, Felipe Solá, Alberto y Adolfo Rodríguez Saá y el entrerriano Jorge Busti, a quien los demás organizadores le reconocieron ser quien más movilizó para el encuentro: más de 1.000 personas llegaron, el sábado, de Entre Ríos.
Así y todo, más allá de la jefatura compartida, el acto pareció un prelanzamiento de Solá como candidato a presidente a pesar de que el bonaerense lo negó y de que los demás organizadores dijeron que ese asunto será un tema que se resolverá dentro de «muchos meses».
Más allá de las manifestaciones y de las excusas, el de Obras Sanitarias pareció el acto de Solá presidente. De hecho, en paralelo a Alberto Rodríguez Saá, el ex gobernador fue quien brindó el discurso más duro, que tuvo como eje el ataque a la Casa Rosada.
Diálogo
Un dato es particularmente interesante: el viernes, Solá dialogó con Eduardo Duhalde y logró que el lomense levante el acto que se programaba para esa misma tarde en José C. Paz con «Chiche» Duhalde y Gerónimo «Momo» Venegas como únicos oradores.
Duhalde tuvo el gesto y ordenó levantar ese mitin para que no parezca como que el peronismo anti K estaba dividido. De hecho lo está -y en más que dos pedazos- pero si había dos actos eso quedaría demasiado visible. Al final, mandó gente y una adhesión a Obras Sanitarias.
Algo similar hizo Carlos Reutemann -mandó una nota y delegados- y el PJ cordobés con Juan Schiaretti a la cabeza que, el sábado, dedicado a su propio asunto, compartió un show con José Manuel de la Sota. No pudo llegar, en tanto, Juan Carlos Romero, otro de los organizadores que estaban en el exterior.
Faltó, sin embargo, otro de los actores del PJ disidente: Francisco de Narváez. El diputado prefirió quedarse en su casa y saludar a los peronistas a través de un comunicado. Mientras tanto, desde La Plata, Cafiero le mandó una metralla: «Esos ricachones que se dicen peronistas», le sacudió el veterano dirigente.
El tercer episodio del 17 de la lealtad partida fue en Trelew con Mario Das Neves, el chubutense, frente a dirigentes de más de 15 provincias que respaldan su candidatura presidencial. Das Neves desistió de ir a Obras Sanitarias para despegarse de eso que llamó «la foto amarilla».
Tampoco, obvio, se plegó al mitin K en La Plata. En eso se comportó como todos los gobernadores del PJ: salvo Scioli, que era local, ninguno de los demás asistió al acto a pesar de que fueron rigurosamente invitados por Alberto Balestrini.


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