En el oficialismo no cayeron bien las declaraciones del presidente Sebastián Piñera, quien a propósito del 11 de septiembre, señaló en una entrevista que hubo "civiles pasivos" que tuvieron responsabilidad en lo ocurrido bajo la dictadura (algo que, por otro lado, le valió un elogio de su par argentina, Cristina de Kirchner).
El tema capturó la agenda política de ayer y se dijo que el presidente de la Unión Demócrata Independiente, Patricio Melero (dirigente juvenil en el régimen militar), pidió que en el acto se dejara claro cuáles fueron las causas que originaron el golpe.
Melero añadió que las expresiones del mandatario cuestionaron de manera "injusta" a muchas figuras de la gobernante Alianza, incluso a algunas que "forman parte de su propio Gobierno".
La reunión en La Moneda buscaba reorganizar el acto programado para el lunes 9 luego de que los expresidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet se excusaran de asistir; el mismo día el pacto opositor programó su propia actividad en el Museo de la Memoria. En el lugar, la única oradora será la actual candidata de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, la expresidenta que fue víctima y sobreviviente de la dictadura militar de Augusto Pinochet.
El presidente del oficialista partido Renovación Nacional, el senador Carlos Larraín, criticó al Gobierno por la "falta de prolijidad" que tuvo al organizar el acto de conmemoración.
"Para un acto con una intención de sanación, al cual se le quiere dar un propósito unificador, eso se prepara con calma, se hacen sondeos, se le pregunta a los posibles invitados", dijo Larraín en entrevista con radio Agricultura. "Acá las sensibilidades están muy encima y hay temas que causan mucha rabia en personeros de la izquierda y, por otro, mucha rabia a quienes pensaron que el Gobierno militar era necesario. Entonces ahí hay una falta de prolijidad, de por qué nos lanzamos en esta cosa sin necesidad", cuestionó.
El legislador graficó que "si la mitad de la República está fuera del acto, el acto no tiene un carácter republicano, y en ese sentido la Concertación (coalición de centro izquierda, hoy Nueva Mayoría) salió ganando. Yo creo que es una equivocación ponerse en la dinámica de la izquierda".
Lo mejor, acotó, es que "no se haga el acto. No creo que sea inútil, pero como un porcentaje tan alto de los actores políticos chilenos van a estar fuera de la locación, el acto pierde importancia".
No obstante, Larraín también fustigó a la oposición por "mantener viva la idea de que sólo fueron víctimas y no tienen responsabilidad en los hechos que van de 1965 a 1985, y que van a atenerse a esa definición hasta el fin de los tiempos, porque eso les da una cierta superioridad moral de la cual nos hablan".
Andrés Palma, exministro del Gobierno de Ricardo Lagos, comparó ayer la improvisación actual con el 30o aniversario del golpe de Estado. Lagos, recordó, reabrió ese día en un acto solemne la puerta de Morandé 80, a un costado de La Moneda, por donde salían los mandatarios cuando terminaban su mandato y por la cual salieron los restos de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973. El general Pinochet la había clausurado por su simbolismo, pero Lagos la volvió a abrir, recordó Palma.
| Agencia ANSA |


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