3 de enero 2012 - 00:00

El año 2012 promete enormes desafíos

Desde que en 1910, hace 102 años, el primer seleccionado argentino salió a una cancha para medirse con un combinado británico de visita en el país para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo, nunca hubo una temporada como la que se viene en este 2012 que está amaneciendo. Promete ser un año de mucho trabajo para quienes tendrán el honor más grande: representar a su país. Será una revolución para nuestro rugby.

En un año de Juego Olímpicos -el último antes del ingreso del rugby seven, a partir de Río 2016- el rugby tendrá su merecido lugar en el calendario deportivo nacional en el que Los Pumas tendrán seis partidos en el país de altísimo nivel.

Confirmadas las sedes locales para los tres partidos más importantes, los que se jueguen por el The Rugby Championship, falta que la Unión Argentina de Rugby defina las tres sedes de los partidos de junio y los hinchas podrán comenzar a planificar su año y buscar métodos de transporte hacia los distintos centros rugbísticos nacionales.

Si hubo casi cinco mil argentinos que inundaron de canto y color estadios de Nueva Zelanda durante el Mundial del año pasado, es fácil imaginar la enorme convocatoria y apoyo que tendrán Los Pumas jugando en el país. La UAR deberá ser creativa para armar la venta de entradas.

Mucho se ha dicho de la federalización del rugby; queda claro que el deporte ovalado existe fuera de los confines de la avenida General Paz. Acá hay que considerar la enorme inversión que hacen los estados provinciales para recibir a Los Pumas. La UAR, siguiendo un modelo económico sustentable, ofrece a Los Pumas a las uniones provinciales que, debido al elevadísimo canon y costo que implica movilizar dos seleccionados nacionales y todo el ámbito que está alrededor necesitan sí o sí el apoyo de los estados provinciales. Por suerte, al no haber campañas electorales de por medio, se podrá entender mejor el apoyo como el de una provincia y no el de un candidato.

En este sentido, fue clave en la economía de la UAR, que prometía un 2011 de números en rojo, el haber jugado en Avellaneda (provincia de Buenos Aires), Chaco y San Juan los dos partidos que tuvieron Los Pumas en el país; esos ingresos inclinaron la balanza y cambiaron el color del debe y haber. Esto, multiplicado por seis y con rivales de enorme atractivo (Francia dos veces, Italia en menor medida y luego el combo de Sudáfrica en Mendoza; All Blacks en La Plata y Australia en Rosario) hacen soñar con recaudaciones millonarias.

La multiplicación en los contratos de los auspiciantes es también un tema no menor por lo que se supone una abundancia de ingreso de recursos a las arcas de la UAR.

No hay que olvidar que a mayor beneficio, mayor costo y los seleccionados serán cada vez más caros de manejar y preparar. La misma Unión es hoy una entidad con casi 100 empleados directos o con relación monetaria.

El año 2012 promete enormes desafíos -como nunca hubo desde aquel lejano 1910-. Serán partidos que se jugarán dentro y fuera de la cancha y que requieren una gran preparación de todos.

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